Barfly (El borracho)


Título original: Barfly
Año: 1987
Duración: 97 min.
País:  Estados Unidos
Director: Barbet Schroeder
Guión: Charles Bukowski (Biografía: Charles Bukowski)
Música: Jack Baran & Varios (W.A. Mozart, Händel, Gustav Mahler, L.V. Beethoven)
Fotografía: Robby Müller
Reparto: Mickey RourkeFaye DunawayAlice KrigeJack NanceFrank StalloneJ.C. QuinnSandy MartinPruitt Taylor Vince
Productora: The Cannon Group / Zoetrope Studios
Género: Drama | BiográficoAlcoholismo


Sinopsis

Henry Chinaski es un escritor alcohólico y genial que se pasa la vida en los bares. Su preferido es el “Golden Horn”, frecuentado por un variopinto grupo de vagabundos, prostitutas y otros desechos de la sociedad. Henry se lleva muy bien con Jim, el barman de día, pero discute frecuentemente con Eddie, el barman de noche, un hombre iracundo y fanfarrón. Sus peleas son objeto de apuestas por parte de los clientes. Cuando Henry gana, gasta su dinero recorriendo los demás bares del barrio. Así es cómo conoce a Wanda, una mujer todavía bella y tan alcohólica como él. (FILMAFFINITY)


Crítica por Gabriel Martínez

Érase un hombre a una botella (y a una máquina de escribir) pegado, un borracho que siempre cae de pie, el perfecto antihéroe de los escritores, con permiso de Boris Vian o Lord Byron. Así se nos presenta a Henri Chinaski (a.k.a. Charles Bukowski) en esta película rodada por el irregular pero siempre eficaz Barbet Schroeder, capaz de codearse con la Nouvelle Vague francesa hasta acabar dirigiendo a Sandra Bullock en uno de sus mejores papeles en una regular cinta.

El film, escrito por el propio Bukowski, quién, además de aparecer en un pequeño cameo, llevaría dos años después la experiencia cinematográfica a su novela Hollywood, retrata de nuevo a su álter ego de forma sobria y cruda. Interpretado por un Mickey Rourke que demuestra saber actuar cuando se lo propone, su actuación aquí es sólo comparable al chico de la moto de La ley de la calle (1983) o al combatiente de wrestling de El luchador (2008). En esta ocasión repta por las calles nocturnas de Los Ángeles, cual mosca delirante y genial, que conoce su condición de perdedor pero la acepta vertiéndola mezclada con alcohol sobre papel. A su lado, una imponente y bastante colgada Faye Dunaway, que no necesita halago de ningún tipo, da vida al quebradero de cabeza del poeta.

Entre la italiana Ordinaria locura (1981) de Marco Ferreri, con Ben Gazzara en la piel del escritor, y, posteriormente, la noruega Factotum (2005) de Bent Hamer con Matt Dillon como protagonista, y pese a que ambas no desmerezcan en absoluto un visionado obligatorio por parte de los más acérrimos admiradores del autor germano-estadounidense, Barfly es el segundo y más significativo intento de llevar al cine las etílicas hazañas de Bukowski, o al menos donde el alma del poeta parece que mejor ha calado.

Valoración (sobre 10): 7

Gabriel Martínez Ruibal

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