Cosas que hacer en Denver cuando estás muerto


Título original: Things to Do in Denver When You’re Dead
Año: 1995
Duración: 117 min.
País:  Estados Unidos
Director: Gary Fleder
Guión: Scott Rosenberg
Música: Michael Convertino
Fotografía: Elliot Davis
Reparto: Andy García, Christopher Walken, Christopher Lloyd, Gabrielle Anwar, Steve Buscemi, William Forsythe, Bill Nunn, Treat Williams, Jack Warden, Fairuza Balk,Glenn Plummer, Jenny McCarthy.
Productora: Miramax International
Género: Thriller. Intriga. Romance. Drama | Mafia. Neo-noir


Sinopsis

Jimmy es un gángster retirado apodado “El Santo” porque nunca mató a un hombre; las palabras y la elegancia eran sus armas. Jimmy vive una existencia tranquila en la ciudad de Denver, hasta que un buen día recibe la visita de su antiguo jefe. Éste, apodado “El hombre con un plan”, le propone un último trabajo: dar un susto a un chico que mantiene relaciones con la ex-novia de su hijo. Para llevar a cabo su tarea, Jimmy reúne a sus viejos compinches. Pero uno de ellos, pierde los nervios y la cosa acaba mal… (FILMAFFINITY)


Superando el prejuicio

De vez en cuando ocurre que encuentras un film donde aparece uno de esos intérpretes que no puedes ver ni en pintura y, sin embargo, te sorprendes viéndola como si el susodicho no estuviese ahí. Cosas que hacer en Denver cuando estás muerto es una buena película, con cierto aire neo-noir, protagonizada por Andy García. Sí, he escrito Andy García. Y es que, a pesar del carapalo con ínfulas de latin lover, el film cuenta con elementos suficientes para convertirlo en un producto muy interesante.

Bajo un título de lo más sugerente, y sin cagar la traducción, se nos plantea una historia de gángsters en clave de cine negro moderno que cuenta con todos los ingredientes del género alineados de forma atractiva. Así nos encontramos con un hampón retirado, conocido como “el Santo” (a.k.a. Señor Carapalo) cuyo personaje el menos creíble, al que su antiguo jefe, el gran Christopher Walken, “el hombre del plan”, macabro e irónico como él sólo sabe, le ofrece un trabajillo. A partir de aquí es donde aparece el punto fuerte del film: los secundarios, tanto por los actores como por sus personajes de marcado carácter.

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Treat Williams, Bill Nunn, William Forsythe y Christopher Lloyd, son los hombres de Andy.

Christopher Lloyd, más conocido como Doc (trilogía de Regreso al futuro), es el inseparable hombre de confianza del protagonista. William Forsythe, visto en varias ocasiones como gángster judío (Érase una vez en América (1984), Dick Tracy (1990) o en la segunda y tercera temporada de Boardwalk Empire (2010-2014)), interpreta en esta ocasión a un exmatón reconvertido en hombre tranquilo y hogareño. Treat Williams (Marathon Man (1976), Érase una vez en América (1984) o la serie Everwood (2002-2006) es el salvaje del grupo. Y Bill Nunn (Haz lo que debas (1989) o la trilogía de Spiderman de Sam Raimi) como el hombre para todo.

Por otro lado, uno de los grandes secundarios de la historia del cine, Jack Warden (De aquí a la eternidad (1953), Justicia para todos (1979) o Balas sobre Broadway (1994)) actúa como narrador de la historia, y a la vez inmerso en ella, como un gánsgter jubilado que cuenta las hazañas del Santo en un bar donde se mezcla de vez en cuando con los protagonistas. Gabrille Anwar, la joven que se marca el tango con un invidente Al Pacino en Esencia de mujer (1992), es la chica de la película y, por desgracia, otro de los elementos que falla: resulta bastante sosa y la historia de amor con el protagonista es muy floja. En cambio, la desconocida Fairuza Balk, vista en pequeños papeles en American History X (1998), Casi famosos (2000) o Llamando a las puertas del cielo (2005), está muy convincente como prostituta atormentada, pese a que su personaje esté desaprovechado. Sin olvidar la breve, pero intensa, aparición de Steve Buscemi con un personaje que pone la carne de gallina.

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Fairuza Balk y Andy Garcia en una escena del film.

No es ni mucho menos una película brillante, pero cumple su cometido. La música, la estética noventera, los secundarios y una correctísima narración salvan en gran medida el vacío del personaje principal y un final algo moñas.

Valoración (sobre 10): 7

 


Gabriel Martínez Ruibal

Gabriel Martínez ha escrito 143 artículos en Ciempiés.

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