Mark Hamill, la larga sombra del Jedi


A lo largo de la historia del cine se han creado, o adaptado, personajes míticos que han superpuesto su imagen a la del actor que los interpreta. Actores bajo la sepultura de su personaje, ya sea culpa de la cultura popular, del marketing machacón o la incapacidad del propio intérprete para salir de su disfraz.

Del Tarzán de Johnny Weissmuller al Superman de Christopher Reeve, pasando por la locura de Bela Lugosi que acabó sus días creyéndose un chupasangre. El caso se agudiza si hablamos de una de las sagas más famosas del cine, que tuvo un gran impacto en cuanto a efectos especiales, revolucionarios para la época, aunque su importancia es menor en cuanto a calidad cinematográfica, convirtiéndose más en un producto de cultura de masas, o cine para frikis. Películas que, con todos mis respetos, acaban siendo bocadillos del chope con un envoltorio muy caro.

Para bien o para mal, Mark Hamill siempre será el hijo de Darth Vader aunque vaya disfrazado de Espinete. Culpa del marketing o de haber sido absorbido por él, el actor californiano ha vivido desde el estreno de la primera película de Star Wars con el peso del nombre de Luke Skywalker.

El rostro de Mark Hamill en "El imperio contraataca", supuestas secuelas de su accidente.
El rostro de Mark Hamill en “El imperio contraataca”(1980).

La nueva esperanza bajo la sombra del Jedi, Mark Richard Hamill, nacido en Concord en 1951, iba camino de convertirse en estrella de Hollywood, el guaperas de la época, otro sueño americano. Pero un accidente de coche, del que muy poco se dijo en su momento y con el que se especuló un supuesto y secreto cambio de actor (bajo transformación quirúrgica, según rumores disparatados) para las dos secuelas de la saga. Leyendas negras de esas que tanto dan que hablar, sobre todo para los que Star Wars es religión única.

Un actor que no ha destacado como tal, apareciendo en innumerables telefilms o películas de muy bajo presupuesto, como Uno rojo: división de choque (Samuel Fuller, 1980) junto a Lee Marvin y Robert Carradine, o El pueblo de los malditos (John Carpenter, 1995), junto a Christopher Reeve (a.k.a. Superman) y Kirstie Alley. Su imagen más conocida seguirá siendo la del joven Jedi, apareciendo incluso en un capítulo de los Simpson en 1998 interpretándose a sí mismo o en un divertido cameo en Jay y Bob el silencioso contraatacan (Kevin Smith, 2001), en la que también aparece Carrie Fisher/Leia Skywalker.

Mark Hamill y John Wesley Shipp en la serie "The Flash" de 1990.
Mark Hamill y John Wesley Shipp en la serie “The Flash” de 1990.

Sin embargo, su carrera se ha visto más elogiada en Broadway, teatro y televisión, donde dio vida al villano The Trickser en The Flash, tanto en la versión de 1990 como en la de 2015. Pero donde destaca es como actor de doblaje, donde realmente comenzó prestando su voz a la serie animada de 1973 Jennie. Años después, durante los 90 fue el Joker de Batman y el Duende Verde de Spiderman, y en la primera década del siglo XXI dobló a personajes de series como Avatar, Futurama o Regular Show.

Gabriel Martínez Ruibal

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