La gran apuesta: Una verdad que duele

Con la temporada de premios finalizada, no queríamos dejar de destacar esta película que ha obtenido el Oscar a mejor guión adaptado. La película cuenta cómo un grupo de individuos descubre que la crisis económica es inminente, y cómo los bancos les ignoran en su intento de advertirles de la situación. El guión, basado en la novela de Michael Lewis, era muy tentador de adaptar, lo que nadie esperaba es que cayera en las manos de un director de la talla de Adam McKay. Este director es famoso por dirigir comedias ligeras con Will Ferrell (entre otras cosas), por lo tanto, había un poco de desconfianza en el resultado final del proyecto. ¿Cómo le habrá salido la jugada a McKay?

Carrell y Gosling en tensión

McKay propone un estilo muy arriesgado. Mueve la cámara donde quiere, hace zooms bruscos a los personajes, trastea con el foco y sus personajes rompen la cuarta pared en varios momentos de la película. Todo ello le aporta a la cinta un estilo de falso documental que al principio descoloca un poco, pero que acaba atrapándote ya que encaja a la perfección con el trasfondo de la historia. Las referencias a la cultura pop son geniales y se adaptan perfectamente a la narración. Nada que ver con sus trabajos de comedia. El ritmo del montaje en ocasiones es frenético y aparecen multitud de tecnicismos (la idea de utilizar a personalidades famosas para explicarlos es estupenda). Uno de los grandes aciertos es contar la historia desde los diferentes puntos de vista de los personajes y su montaje en paralelo. Otro de los puntos a favor del largometraje es meter humor negro, éste le quita hierro al asunto y nos hace respirar después de tantas penurias e injusticias que se nos presentan.

El reparto es de lujo y da credibilidad a la historia. Brad Pitt se reserva un papel hecho a su medida (por algo es uno de los productores) aunque con poco protagonismo. Christian Bale (una vez más) es el excéntrico del relato y Ryan Gosling es el chico joven sediento de dinero. Para mí, este último, el más flojo del reparto. Pero el que sobresale es Steve Carell, un actor acostumbrado a papeles cómicos y a hacer chorradas, pero que vuelve a sorprender con un personaje tan distinto.

Brad Pitt, productor y actor.

Para finalizar, La gran apuesta es una impactante reconstrucción de la realidad. McKay se olvida de las chorradas con sus amigos y construye un minucioso y aterrador relato del hundimiento de un sistema en el que los perdedores y los culpables son los de siempre. Todo esto lo hacen mirándote a la cara. Para reflexionar.

Valoración (Sobre 10): 7

 

Jose Humanes

José Humanes ha escrito 554 artículos en Ciempiés.

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