La figura de la mujer, en primer plano

Es evidente que los campos de Hollywood y sus personajes están en constante vigilancia. Queremos saber qué ha desayunado John Travolta y con quién se ha acostado Zac Efron, pero los individuos que viven en esta sociedad occidental se suelen preocupar más por los movimientos que realizan actrices y directoras de cine. Tanto ellos como ellas hacen cosas que dan que hablar, pero da la impresión de que el objetivo apunta más hacia el lado femenino, teniéndolas en un constante primer plano. ¿Por qué ocurre esta desigualdad?¿Quizá salta la alarma cuando una actriz sale del molde establecido?

Desde tiempos inmemoriables se ha utilizado la figura de la mujer para vender todo tipo de productos, desde coches hasta un maldito desengrasante. Aún recordamos con espanto esa época en la que era algo normal visionar al hombre como amo y señor y a la señorita como sirvienta que prepara café y cuida a los niños. Lo miramos con espanto, sí, pero el problema continua y aunque a veces no es tan evidente el estigma social sigue muy marcado.

La mítica escena protagonizada por Marilyn Monroe

Nuestra propia infancia está llena de estos desequilibrios. El ejemplo que representa toda esta corriente esperpéntica podría ser perfectamente La chica explosiva que, para el que no lo recuerde, esta serie de televisión de los noventa (inspirada, a su vez, en una película de los ochenta) se centraba en la creación de una chica “perfecta” que básicamente cumplía los elementos más trogloditas de la cultura popular. Una chica con muchas curvas, la ropa justa y que juguetea con la idea del sexo constantemente.

La crítica de cine Molly Haskel ya analizó en su momento los parámetros del cine y llegó a una conclusión más que de sobra conocida. “Las mujeres siempre protagonizan personajes débiles, románticos, vicarios con respecto al protagonista masculino, sin autonomía narrativa, y que están dispuestas a abandonar sus propios anhelos por el amor de los hombres”.

Afortunadamente la sociedad va cambiando los ideales en cuanto a la mujer, aunque estos se lleven a cabo a paso de tortuga. Ya destacamos en artículos anteriores la aparición de figuras femeninas más reales y verdaderas que hacen mella en esta sociedad patriarcal.

Hasta ahora solo hemos tenido en cuenta las figuras descritas en los guiones de las películas y series de televisión pero, ¿acaso esto no ocurre fuera de la ficción? No han sido pocos los casos de escándalos y broncas creadas en los últimos años. De hecho, con la aparición de las redes sociales los ideales primates parece que afloran y no son pocos los que dan a relucir su auténtico pensamiento tras un avatar sin nombre.

“Hace un millón de años”, 1966

Uno de los casos en los que una mujer ha sentido mayor presión que la que puede sentir cualquier hombre del mismo entorno es el caso de Carrie Fisher. La actriz que encarnó a la princesa Leia en su momento recibió duras críticas por su aspecto y por cómo le había afectado el paso de los años. Sin embargo ni se mencionaron los casos de los protagonistas masculinos, representados por Mark Hamill y Harrison Ford a los que, evidentemente, también afectaron los casi cuarenta años.

No nos tenemos que ir demasiado lejos para encontrar otro ejemplo. Nos encontramos en el mismo universo (en el de Star Wars, quiero decir). El caso de la protagonista de la nueva trilogía, Daisy Ridley. Las acusaciones hacia esta chica fueron de no pertenecer a “la realidad femenina” al ser una mujer que no podía presumir de tener curvas.

Como hemos dicho todavía no se ha mitigado el retraso de la lógica, pero poco a poco damos pasitos de gnomo. Los datos son alarmantes y nos sobresalta ver que tan solo el diez por ciento de las historias estén protagonizadas por mujeres. Estamos acostumbrados a ver actrices en los elencos pero nos cambia el gesto cuando vemos que el director de una película resulta ser una mujer.

Afortunadamente (o desgraciadamente, según se mire) las pocas mujeres que conforman el conjunto de directoras de cine vienen con fuerza tras haber recibido duras críticas, por lo que ayudan a formar o influir de alguna manera a futuras generaciones de cineastas femeninas. En España algunas de las figuras más representativas de este movimiento serían Isabel Coixet o la directora nobel Leticia Dolera, cuyo compromiso por la causa es férreo e insistente.

Leticia Dolera y su primera película “Requisitos para ser una persona normal”

Y es normal que tal sea su insistencia, ya que alguna que otra vez (según informó a Eldiario.es) tuvo que aclarar al director de cierta película que lo que tenía que ser atractivo era su película y no ella.

No solo hemos creado un molde artificial de labios carnosos y curvas de vértigo sino que lo hemos llegado a sustituir por la imagen real de la mujer. No existe un concepto de mujer que recoja rasgos ni medidas. Los conceptos de hombre y mujer vienen determinados por factores anatómicos, no físicos ni estéticos.

 

Javier Sólvez

Javier Sólvez López ha escrito 223 artículos en Ciempiés.

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