“Ciudadano Kane” cumple 75 años

Corría el año 1939 cuando un jovencísimo Orson Welles llegaba a Hollywood esperando triunfar en la industria del cine después de haberlo hecho en la radio y en el teatro. Poco tiempo después firmó su primer contrato con la RKO, de George Schaefer. Un contrato que le aseguró la realización de dos películas y la posibilidad de tener libertad propia en el rodaje y en el guión. Después de fracasar en su primer intento de dirigir un largometraje con El corazón de las tinieblas, Welles se puso en marcha con la que sería considerado como uno de los filmes más hermosos y geniales de la historia del cine, Ciudadano Kane.

La película se abre con la muerte de Kane (interpretado genialmente por el propio Welles), pronunciando la mítica palabra “Rosebud”. Un noticiario de televisión se encarga de presentarnos al personaje, Charles Foster Kane, propietario de periódicos y cadenas de radio; coleccionista de obras de arte que ha amontonado durante toda su vida en su castillo de Xanadú, y cuyas ideas políticas se han contradecido  durante toda su vida. Por todas estas razones se le encarga a un periodista que investigue el significado de esta última palabra que pronuncia Kane y conocerle más como persona. Así vamos descubriendo distintos testimonios que narran la vida del magnate, intercalados con sus vivencias. Al final el periodista nunca llega a averiguar el significado de la palabra, concesión que Wells otorgará únicamente al espectador. La historia fluye en dos direcciones: por una parte tenemos la reconstrucción periodística y por otra la de los encuentros con los testigos, que siguen una línea temporal precisa.

El rodaje comenzó el 30 de julio de 1940 y terminó el 23 de octubre, tres meses para cambiar la historia del cine. Las máximas innovaciones en el lenguaje cinematográfico de Ciudadano Kane son incrementar la profundidad de campo y destruir la centralidad de la perspectiva. De este modo, se rompe con la tradición hollywoodiense, quitando el tópico de que el estilo debe desaparecer ante la historia.

Aunque Welles nunca llegó a reconocerlo, es indudable que el personaje de Charles Foster Kane está inspirado en el magnate de la prensa, fuertemente relacionado con la  derecha, William Randolph Hearst, que quiso boicotear el estreno de la película, incitando a que varias salas de cine se negaran a proyectar el filme.

Alabada por la crítica pero vapuleada por el púbico, Ciudadano Kane fracasó en recuperar su coste en taquilla. La película cayó en el olvido aunque logró ganar el Oscar al mejor guión original, de las 9 nominaciones que tenía. La reputación de la cinta mejoró con los años. La crítica francesa fue la primera en otorgarle el título de mejor película de la historia y en su reestreno en 1956 se confirma este título.

Y ahora, 75 años después de su estreno, la película sigue más viva que nunca. Mantiene su frescura y un nivel de estructura que ha sido copiado pero nunca igualado.  Un debut de un grande no reconocido, una oportunidad única de volver a rescatar este clásico y disfrutar de la magia del cine, una vez más, como si fuera a primera vez.

                                                                                                                                                                                                 ….Rosebud

Jose Humanes

José Humanes ha escrito 470 artículos en Ciempiés.

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