“Langosta”, una genial idea que se apaga en su segunda hora

Nota:

Yorgos Lanthimos es uno de los realizadores europeos con más futuro del panorama actual. Con su corta carrera ya se sitúa como un referente en el cine griego. Su película más conocida es Canino, una demoledora distopía donde un padre tiene encerrado a sus hijos en su casa y éste les educaba según su propia doctrina. Una genial película que conquistó a todo el mundo que la vio y se convirtió en un referente. El año pasado nos llegaba la nueva cinta de Lanthimos, esta vez con un reparto americano y una idea igual de retorcida, estamos en una sociedad donde nadie puede estar soltero, los que lo están son llevados a un hotel y tendrán 45 días para encontrar pareja o si no serán convertidos en un animal. Aprovechando su salida en formato doméstico hemos decidido rescatar este filme y analizároslo.

La cinta arranca de una forma que engancha, nos presenta a los huéspedes del hotel que transmiten entrañabilidad y humor. Una primera hora que se mueve entre la sátira mordaz y que deconstruye la realidad de forma genial. El problema viene en la segunda hora de la cinta donde la acción ya no se sitúa en el hotel, si no en un bosque en una especie de guerrila revolucionaria parecida a Fahrenheit 451, unos guerrilleros que luchan por la soledad pero que tienen unas reglas tan estrictas como los dirigentes del hotel, lo malo de esta parte es que es demasiado pretenciosa y no lleva a ningún fin. Se abandona ese humor que teníamos en la primera hora para convertirse en algo más paródico. Uno llega incluso a desconectar demasiado de la película, tanto que ya no te importa lo que le pasa a los protagonistas.

Colin Farrell realiza una excelente interpretación con un lenguaje físico muy bueno. Farrell incluso llegó a engordar aposta para el papel como vemos en la cinta. Rachel Weisz es una presencia dulce y encantadora, pero falta de recorrido dramático ya que aparece poco y no nos llega a interesar lo que le pasa. John C. Reilly demuestra lo gran actor que es y clava su papel de patético. Ben Whishaw lo hace bien en su mezquino rol, aporta sufrimiento y angustia que intenta atenuar con mentiras. Por último tenemos a la grandísima Lea Seydoux en un papel que no da para mucho y es una pena porque es sumamente interesante.

La puesta en escena está muy lograda tanto en el hotel como en el bosque. La película se rodó en Irlanda en toda su totalidad y en el hotel Parknasilla Hotel and Resort, en County Kerry, toda una delicia poder ver esos interiores del enclave. La música compuesta por Johnnie Brown  es un buen aliciente para sobrellevar la pesadez con que se entretiene el metraje añadiéndo temas de clásicos de Beethoven, Britten, Strauss, Stravinsky o Shostakovich, emitiendo melancolía atmosférica. Destacar el fragmento En la gruta del rey de la montaña, de Edvard Grieg.

En resumen, una interesante propuesta en su idea original pero que el director griego no sabe llevar adelante y que lleva al espectador en su segunda hora a un desconcierto y a un aburrimiento que no merece la película. De todas formas sigue siendo una propuesta para ver y rescatar.

 

Jose Humanes

José Humanes ha escrito 524 artículos en Ciempiés.

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