“Bojack Horseman”; reirás como con ninguna serie mientras te hace sentir una mierda

Nota:

Una serie cómica de animación para adultos. Una genial idea si estuviéramos en los 90, pero en la actualidad nos llegan 20 cada año y 19 de esas jamás son renovadas para una segunda temporada. No obstante, Netflix propone una serie animada como ninguna otra.

Bojack Horseman es una vieja gloria que vive creyéndose el rey de Hollywoo porque dos décadas antes protagonizó un sitcom familiar de éxito. Un día se da cuenta con la ayuda de su biógrafa de que invierte todo su tiempo en buscar excusas para no continuar trabajando en lo que le gusta, rechazando todos los papeles que le ofrecen. Entonces decide volver a retomar las riendas de su vida y pelear para recuperar el cariño del público.

Suena a coñazo, pero en absoluto lo es. Bojack es adicto a todo lo malo, auto-destructivo, narcisista, irónico, depresivo… y un caballo. Tiene una vida muy triste aunque nunca te la venden así. La serie cuenta con un guión perfecto casado con la mejor comedia, aunque mantiene una relación muy apasionada con el drama. Cada situación en la que se encuentra Bojack te hará reír, y te sentirás fatal de hacerlo, porque en el fondo no puedes evitar ver la oscuridad que rodea al personaje.

No hay happy-end para Bojack

El personaje se ha comportado como un cabrón con todos los que le rodean y el único desenlace es la soledad inminente. Pero no se quiere dar cuenta. Como espectador fiel querrás que le ocurran cosas buenas, le animarás desde el sofá, pero poco conseguirás, pues cuando creas que por fin está reconduciendo su vida se las arreglará para mostrar la oscuridad que lleva dentro. Que es una mala persona. Que es un mal caballo. Lo odiarás.

Y aun así lo amarás. Es el personaje que una vez conoces te cambia la vida, pero jamás querrías como amigo.

Toda la serie en general es buena. Al principio parece una comedia más, pero pronto te das cuenta que no lo es. El guión está escrito sin pelos en la lengua, sin censura alguna. Se ríen de todo y todos. Mezclan la parodia con las múltiples referencias cómicas a la cultura pop. Todo esto junto a geniales chistes sobre tópicos de animales adaptados a su forma humanizada.

El doblaje en castellano te permite disfrutarla a la perfección, pues hay un gran trabajo detrás con una genial interpretación por parte de los actores. Pero si tienes la posibilidad no dudes en verla en versión original ya que muchos de los famosos que aparecen prestan sus voces auténticas para reírse de sí mismos sin pudor, además que el elenco recurrente cuenta con voces de la talla de J.K. Simmons, Will Armet (Arrested Development), Alison Brie (Community) o Aaron Paul (Breaking Bad).

Historias de vida, de superación frustrada, de oscuridad… Una comedia tan triste como perfecta.

Una temporada para enmarcar

Pero, si me tengo que quedar con una temporada, es sin duda la tercera. ¿Cómo se puede destacar en la perfección? Muy fácil: asumiendo riesgos para no estancarse ni tomar por tonto al espectador, y sacarlos adelante de forma positiva gracias al apoyo de un gran equipo de guionistas.

Es una temporada con un capítulo en el que se cuenta lo sucedido en 2007 con topicazos que no sabíamos ni que existían por la cercanía de la fecha; con un capítulo mudo por completo que consigue expresar más que muchas otras series completas con voz; con otro en el que con una conversación telefónica, a base de flashbacks, te mantienen en vilo durante la media hora de duración con una historia que envidiaría tanto Hitchcock como Kobayashi; con un capítulo embotellado hecho por placer y no por necesidad económica; con uno de los mejores episodios hechos para la televisión jamás, el 3×11, que resume a la perfección la esencia de la serie, empezando como puro entretenimiento desternillante para transformarse en el drama más emocional.

Con un final de temporada exquisito, dejándote con la imposibilidad de distinguir los sabores en la boca. Sin saber si ha terminado bien o ha terminado mal.

Y esto sin haber hablado de los fantásticos personajes secundarios por falta de espacio y tiempo. Solo destacaré uno, mi favorito, el Señor Peanutbutter, pues éste es el equilibrio de la vida de Bojack aunque no lo sepa. Uno es el día y el otro la noche. El perro y el caballo. El positivismo y el pesimismo.

Una de las mejores series de Netflix, la joya oculta que deben ver todos. De veras, dadle una oportunidad y luego me lo contáis, pues no os vais a arrepentir en absoluto. Una auténtica maravilla.

J. Justo Moncho

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