Los peores jefes de la industria cinematográfica

En 2011, Jason Bateman, Charlie Day y Jason Sudeikis se preguntaron cómo podrían acabar con sus jefes, pues estos les hacían la vida imposible en el trabajo. La divertida cinta de Seth Gordon mostraba de forma descabellada una realidad que todos hemos vivido en alguna ocasión, sin llegar al extremo de planear un asesinato. Todos hemos tenido algún jefe odioso.

Y con “todos” me refiero a todos. El emblemático distrito de Hollywood no iba a ser menos. Entre sus avenidas se encuentran las principales empresas del mundo dedicadas al entretenimiento audiovisual. Miles y miles de trabajadores con sus determinadas estructuras jerárquicas. Cientos de jefes compartiendo código postal.

Pero vamos a hablar de las caras conocidas. Tanto de Hollywood como del resto del mundo.

Todos sabemos lo difícil que resultan en ocasiones los rodajes- de oídas al menos-. O por las condiciones geográficas, climáticas, por el dinero, huelgas, o porque a algún compañero le ha dado por regalar preservativos usados al resto del elenco, para luego quejarse de que le cortan su trabajo, muchas producciones han ganado una polémica fama antes incluso de empezar la campaña publicitaria. ¿Y quién es el jefe en una película? El director. O por lo menos el jefe creativo.

Existen casos en que te encuentras con un superior autoritario debido a que son excéntricos perfeccionistas. Este es el caso de Hitchcock o Kubrick. Ambos son de los directores mejor considerados de la historia del séptimo arte, e igual puede ser debido a su obsesión por conseguir las tomas perfectas. En el caso del maestro del suspense, buscó tanto en algunas de sus obras el reflejo del terror de sus actrices que llegó a asustarlas y agredirlas psicológicamente. Esto sin contar que además se distraía en los descansos entre escena y escena espiando los camerinos de sus intérpretes femeninas.

David Fincher siguió el modelo de estos dos grandes del cine. En su caso, la obsesión por conseguir la toma perfecta le llevó a repetir la misma escena hasta 70 veces en la película de 2007 Zodiac. Tanto Robert Downey Jr. como Jake Gyllenhaal así lo reconocieron tras el rodaje del genial thriller. Es más, el actual Iron Man llegó a rodear el plató con frascos de orina como protesta ya que Fincher no les dejaba hacer descansos ni para ir al baño.

Lo que debe hacer un jefe es motivar a sus trabajadores, pero hay formas y formas. Akira Kurosawa y John Ford coincidían en que el desprecio y la presión exagerada sacaba lo mejor de los actores. El bullying, vamos. Puedes conseguir salirte de rositas y con un buen producto como en su caso, o como lo que le ocurrió a Michael Bay, famoso por usar el mismo método, que acabó a puñetazos con Shia LaBeouf y encima para sacar una de Transformers.

Volviendo al mítico director japonés, Kurosawa vivía tanto sus películas que decidió dar un paso más allá y traer la realidad a la ficción. ¿Cómo puede hacer más veraz algo que a priori tiene truco? Fácil: sin truco. Solo a él se le puede ocurrir contratar arqueros reales para que dispararan flechas reales a los actores de Trono de sangre para proyectar el peligro al que se enfrentan al huir de las saetas. Un paso más allá que también dio William Friedkin cuando hizo pasar un camión real por un puente a punto de derrumbarse en Carga Maldita.

Esta vez volvemos al actor Shia LeBeouf, que también cruzó la línea que separa la realidad de la ficción al enviarle a Lars Von Trier una foto de su pene para conseguir un papel en su película Nymphomaniac. El pequeño Shia parece que les convenció. Pero hablamos de jefes y el danés es uno de los más temidos, catalogado por la mayoría de sus actores como una de las personas mas difíciles para la que se puede trabajar. Tan duro es Lars Von Trier que forzó la prematura retirada de la cantante Björk de la gran pantalla. El fuerte trauma que le provocó el rodaje de Bailar en la oscuridad empujó a la actriz a abandonar el cine. E incluso advirtió a Nicole Kidman de cómo iba a ser su jefe cuando se enteró de que trabajarían juntos en Dogville.

Pero el que se lleva el premio a peor jefe es sin duda James Cameron por ser un controlador idiota que no trata como seres humanos a los actores en el set. Y no lo digo yo, sino su ex-esposa y co-protagonista de Terminator, Linda Hamilton. El hombre todo lo que toca lo convierte en oro, es cierto, pero no hace falta llevar al límite a los actores como hace. Durante el rodaje de Abyss, obligó a la actriz Mary Elizabeth Mastrantonio a hacer sus necesidades en un traje de neopreno ya que el director le negaba la pausa para ir al baño, eso sin contar que casi ahoga en la grabación a Ed Harris, provocándole incluso el llanto tras un “¡corten!”. Y no solo se comporta como un capullo con sus trabajadores, sino que incluso a los fans que se le han acercado alguna vez los ha tratado con desprecio al decirles que necesitaban cita para hablarle.

¿Identificas a tu jefe en alguno de estos directores? Si es así tienes la opción de retirarle la palabra como hizo gran parte de la plantilla de Blade Runner con Ridley Scott o llamarle “cerdo” tras finalizar el contrato como hizo Sean Penn con Oliver Stone. Eso sí, si eliges la segunda opción date prisa, no se te vaya a adelantar y se refiera a ti en público como una de las personas con menos talento que hayan aparecido jamás en la pantalla, como dijo Orson Welles sobre Norma Shearer.

J. Justo Moncho

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