“xXx: Reactivado”; canis viejunos haciendo cosas de canis viejunos

Nota:

Desde los 80 hemos vivido una explosión del cine de acción que no ha parado de llegar a nuestras salas, aumentando en número y en tramas descabelladas conforme mejoraban los recursos técnicos. Ya sea a base de pólvora u ordenador, este tipo de películas siempre ha estado presente. Pero, la nueva entrega de xXx nos ha hecho ver algo que creíamos que jamás ocurriría: ya no saben qué más hacer.

La obra trata sobre Vin Diesel haciendo de Vin Diesel con los típicos amigos de Vin Diesel que hacen cosas guays, aunque poco útiles, pero que tienen buen rollo porque graban y aplauden todo lo que hace Vin Diesel. Un cocktail de músculos flácidos, chascarrillos, misoginia, tatuajes, tías buenas, asiáticos, reggaeton y esquís. Lo que vendría a ser un miércoles cualquiera de la vida de Vin Diesel.

Y, joder, tienen una preocupante atracción fetichista hacia los esquís las personas que han defecado esta producción. Utilizan en la película esquís para todo: para poner el fútbol, para descender una montaña -¿con nieve? ¡Qué cojones! Sin nieve, sin nieve-, para hacer esquí acuático con motos de cross… Motos que a dos metros bajo el agua te pueden servir para llevarte a la superficie solo dándole gas, porque por lo visto el tubo tiene un complejo sistema que repele la entrada de líquido.

La película no tiene guion, seamos sinceros. Se nota que a todos les han propuesto que digan cualquier chorrada mientras la lucecita está en rojo, como demuestran las conversaciones interesantísimas sobre los tatuajes de los personajes u otros diálogos de la talla de “-Bonito aterrizaje +Bonito coche”. Los esquifílicos que han construido esta historia, como si de un niño de tres años mezclando plastelinas de distintos colores se tratase, no se pueden quejar, porque trabajo han tenido poco.

La trama se desarrolla a base de chascarrillos del agente xXx. Si no se le ocurre una respuesta ingeniosa -llámalo “ingeniosa” llámalo “chorra”- tengo claro que se frenaría en seco la historia y no podría avanzar, porque son muy necesarias. Bueno, siempre puede salvarles el culo el asiático rubio que hace ruidos graciosos.

Samuel L. Jackson aparece claramente por obligación y le han dejado hacer lo que le ha entrado en gana, casi sin poder aguantarse la risa, para cobrar el cheque y a otra cosa. Es más, aparece en una imagen con pelo y en la siguiente rapado, en otro momento con gafas con un solo lente tintado… Todo sin venir a cuento.

El espectador no se entera en ningún momento de lo que está pasando en la cinta. El supuesto malo tiene un plan que se basa en tirar satélites a la peña porque… Ni idea, no dice sus motivaciones en ningún momento. Pero es una idea super real porque en ese universo paralelo EEUU no tiene ningún plan antimisiles -que convalida al antilluviadesatélites- por lo que tienen que recurrir a un cani viejuno.

¿Soy al único que le ha parecido que Vin Diesel está muy mayor para hacer estas cosas? Bueno, mientras pueda seguir esquiando de polvo a polvo tendremos excusa para más secuelas de la saga.

Ahora bien, la incomprensión de la cinta no se resume al argumento o diálogos, sino que ni las escenas de acción se salvan. Todas muy oscuras y confusas, con estabilidad de planos nivel 8 en la escala Richter, que no dejan apreciar momentazos como cuando el DJ salva al prota pinchando música. Eso sí, cuando les ha dado por enfocar bien se descubren los efectos especiales dignos del Paint -a la persecución de motos de cross/agua en el tubo de una ola me remito-.

Una chorrada innecesaria que me obliga a ver con simpatía sus precuelas. Ahora bien, he de destacar la magnífica interpretación de Neymar Jr. ¡Bravo! De Oscar. Y si hay secuela que me esperen, que antes que verla prefiero sacarme los ojos con unos esquís.

J. Justo Moncho

ha escrito 286 artículos en Ciempiés.

A %d blogueros les gusta esto: