“La bella y la bestia”: los tiempos cambian, las historias permanecen

Nota:
La cinta de 1991 cobra vida de la mano de Bill Condon

Disney últimamente le ha cogido el gusto a adaptar en imagen real sus grandes clásicos de animación. Comenzó con Maléfica, le siguió Cenicienta y continuó el año pasado con la taquillera El Libro de la Selva. Ahora nos llega la adaptación de una de las cintas más queridas por los fans de la compañía y que hizo historia al ser la primera película de animación nominada al Oscar a mejor cinta. Hablamos de La bella y la bestia que ya había conocido alguna adaptación cinematográfica, pero nunca basada en la cinta de la factoría de los sueños. ¿Cómo será esta nueva versión del clásico?

El mismo clásico, pero extendido

Para empezar, a mí La bella y la bestia de 1991 no me parece la obra de arte que muchos dicen. Me parece una cinta correcta que nos deja un mensaje bonito, a la par que falso. Esta adaptación es casi una copia calcada de esa cinta, pero expandido. Si antes teníamos  una historia de amor en 80 minutos, aquí tenemos lo mismo pero extendido hasta las 2 horas y diez, lo que hace que la trama se ralentice en muchas ocasiones y lo que se añade no es del todo interesante.

En pleno siglo XXI el personaje de Bella no deja de ser una chica independiente -aquí metida a inventora- de la que se podía haber sacado más cosas y de la que vemos que carece completamente de personalidad. La película no es mala, pero realmente no aporta nada ya que las mejores partes son las que venían en la cinta original y lo añadido no está a la altura de lo anteriormente mostrado. Por ejemplo, la historia de amor se cuenta de manera muy rápida haciendo poco creíble su romance y la historia de la madre de Bella no aporta nada al funcionamiento de la trama.

Conservadurismo made in Disney

Pese a que se ha añadido a un personaje gay (que sinceramente salvo por un momento tampoco podemos decir que lo sea) y cierto momento donde se reafirma la figura de la mujer, la cinta tiene un gusto conservador que hace mucho daño y más en estos tiempos. El año pasado veíamos en El libro de la Selva como se hizo una historia que era fiel al clásico de Disney, pero dándole un toque más oscuros y cambiando cosas del clásico que le daban otro sentido a la cinta. Aquí no tenemos nada de eso. A pesar de todo esto la cinta gustará a todos los fans de del 91 que quedarán maravillados al ver que todas las canciones y personajes se han mantenido y que la historia sigue estando pese a que se ha trastocado mucho y no se ha avanzado nada.

Un casting irregular

El casting era una de las cosas más difíciles a la hora de plantear el proyecto y se ha conseguido completar un casting donde unos brillan más que otros. Emma Watson nos ha dado una Bella sin personalidad que parece que está sufriendo en cada escena de la cinta. Además, físicamente no tiene ni la altura ni la belleza del personaje de Disney. Y por eso rechazó hacer La La Land. Un grandísimo error de casting. A Dan Stevens no le vemos la cara en casi toda la película y nos deja una Bestia que no enamora y falta de carisma. Luke Evans cumple con creces con un personaje tan insoportable como es Gastón, al igual que Kevin Kline que regala una gran interpretación, aunque se le haya dado más importancia a su rol del que tenía en la cinta de animación.

Mucho se ha comentado la incorporación del personaje gay en la cinta interpretado por Josh Gad y al final se ha quedado en humo, teniendo solo una referencia clara a su condición sexual y quedando solo en mera anécdota. El resto de secundarios como Emma Thompson, Ewan McGregor, Ian McKellen, Gugu Mbatha-Raw o Stanley Tucci están geniales cada uno en su rol, aunque su presencia en pantalla es mínima.

Una buena banda sonora

Los efectos especiales de al cinta no sorprenden, no tenemos nada espectacular ni que pueda dejarnos asombrados. El diseño de todos los objetos del castillo es tosco y algunos muy mal logrados, especialmente las tazas que solo se les ha pintado una cara. Como hemos dicho antes, la banda sonora ofrece todos los temas musicales que teníamos en la anterior película con la vuelta de Alan Menken a la partitura. El tema de Gastón es sin duda el mejor de todos y quizá el que sale peor parado es ‘Qué festín’. Se han añadido tres nuevos temas que resultan bastante flojos comparando a los que ya existían. La dirección de Condon es correcta manifestando su buen hacer en las escenas musicales como ya demostró en su Dreamgirls.

En resumen, una cinta para fans de La bella y la bestia. Si pretendes que cambien los tiempos para Bella y compañía, siento decepcionarte pero siguen siendo los mismos. Una falsa historia de amor conservadora. El baile del salón ya nunca volverá a hacernos llorar como en 1991.

Jose Humanes

José Humanes ha escrito 653 artículos en Ciempiés.

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