“El Bar”, parásitos de cañas

Nota:
 El director bilbaíno nos encierra en El Bar

Álex de la Iglesia ha marcado un antes y un después en la manera de hacer cine en nuestro país, como pudimos ver en el documental Herederos de la Bestia. Su particular visión del mundo, su puesta en escena y sus guiones alocados lo hacen uno de los cineastas de referencia en España. Uno de sus principales problemas es a la hora de rematar sus historias, dejándonos escenas demasiado excesivas y que ensucian lo anteriormente presentado como hemos podido ver Las Brujas de Zugarramurdi o Crimen Ferpecto. Su nueva propuesta nos trae una mezcla entre thiller y comedia negra donde nada es lo que parece.

Si hay dos obras que beben mucho de El Bar son El ángel exterminador del maestro Luis Buñuel y La Comunidad del propio director bilbaíno. La historia comienza cuando un grupo de personas de diferentes características se quedan encerrados en un bar, cuando uno de ellos sale al exterior y recibe un tiro en la cabeza. La película se desarrolla dentro del bar donde se crea un microcosmos y podemos ver los instintos más primarios del ser humano y como estos afrontan sus miedos.

La película funciona y entretiene, ofreciendo un guión con momentos de comedia negra desternillante mezclados con momentos de pura tensión que hará que te pegues al asiento durante su hora cuarenta. Es cierto que de nuevo Alex vuelve a pecar de fallar en sus tramos finales y aquí no es una excepción, aunque es cierto que no se le va tanto de las manos como en otras de sus propuestas.

Un reparto coral

El reparto de la cinta es muy coral, pero algunos destacan por encima de otros. Blanca Suárez puede ya decir que ha tenido un papel decente en pantalla, aunque sin destacar demasiado. Sobran sus escenas ligerita de ropa gratuitas. Mario Casas había encontrado en Alex de la Iglesia a uno de los pocos directores que habían sabido manejarlo en la gran pantalla y sus dos anteriores participaciones con el director lo demuestran. Pero en este caso no vemos nada de la frescura de las anteriores participaciones y nos deja un personaje demasiado plano que no enamora. Jaime Ordoñez es el alma de la película en ese papel de Homeless católico.

Destacan en menor medida, pero en la linea de sus buenos trabajos Carmen Machi, Secún de la Rosa, Joaquín Criment y Alejando Awada. Destacar la corta aparición de Terele Pávez, que se roba la película en cada línea de diálogo que tiene en el metraje.

La puesta en escena del director bilbaíno vuelve a ser brillante desde giros de cámara imposibles hasta acción frenética muy bien rodada. También hay que recalcar la excelente caracterización de vestuario y maquillaje de todos los actores. Por último, mencionar en el apartado técnico la banda sonora de Carlos Riera y Joan Valent, que sustituyen de buena manera a uno de los habituales colaboradores del cine de De la Iglesia, Roque Baños.

En resumen, después de la decepción que vimos en Mi Gran Noche, Alex de la Iglesia se reconcilia con parte de sus fans, ofreciéndonos lo que muchos buscábamos de él, cine gamberro de calidad. No es su mejor obra, pero desde luego puede ser lo mejor que ha hecho en esta década.

Jose Humanes

José Humanes ha escrito 653 artículos en Ciempiés.

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