“Spider-Man: Homecoming”; correcta aproximación al mundo del trepamuros

Nota:
Tras su paso por Civil War, el hombre arácnido se atreve con su aventura en solitario para el MCU

Tras dos sagas frustradas, una con dos decentes partes y una tercera que lo hundió todo dirigidas por Sam Raimi y otra en forma de reboot que no convenció nada, el famoso trepamuros vuelve a donde no debió salir y de la mano de Marvel en colaboración con Sony introduce en el MCU a este personaje tan querido por todos los seguidores de los cómics.

Tío Ben no existe

La cinta evita caer en rollos de orígenes de poderes y frases motivadoras antes de morir para meternos de lleno en la historia y la acción. Tras su breve presentación en Civil War queríamos ver más de este Spider-Man adolescente y la verdad es que es el resultado es gratificante aunque no del todo redondo. El Spider-Man de Tom Holland encaja en la definición de perfecto trepamuros, sobre todo si hablamos de la línea Ultimate de los últimos cómics  Las primera media hora de cinta es muy buena, llena de comedia (a veces demasiado infantil) y grandes momentos por parte de Peter Parker. Pero luego esto se viene un poco abajo por culpa de un guión demasiado poco trabajado y un Spider-Man que muchos no reconocerán que interactua demasiado con su traje y le quita esa esencia que tenía el personaje y que le hizo tan famoso.

Este Peter Parker no tiene tantos conflictos morales y es más enamoradizo y adolescente, por lo tanto la cinta se orienta más a un público más juvenil de lo que nos tiene acostumbrado Marvel. De todas formas la cinta cumple como entretenimiento y nos hace olvidar el desastre que fueron las dos cintas de The Amazing Spider-Man.

Héroes y villanos

Como hemos dicho antes Tom Holland cumple con creces como este joven hombre arácnido que le veremos crecer junto a este nuevo Spider-Man. Una excelente elección de casting, pese al miedo que había. Como villano de la función tenemos al mítico Michael Keaton que vuelve a ponerse el traje de pájaro tras Birdman, encarnando al uno de los villanos clásicos de Spider-Man como es El Buitre. Uno de los puntos débiles de las películas de Marvel son los villanos, ya que la gran mayoría son esquemáticos y no aportan nada nuevo. El Buitre de Keaton es un villano que sobresale de los otros vistos, en gran parte por la actuación del actor, cuando se pone el traje la cosa pierde bastante, pero mucho mejor que los últimos que hemos visto.

Había temor de que Robert Downey Jr robará protagonismo a Spider-Man, incluso que llegase a salir más que él, pero las apariciones de Tony Stark son pocas pero contundentes. Incluso el personaje llega a evolucionar más en esta cinta que en las dos anteriores de Iron Man. El resto del cast cumple con una Marisa Tomei de la que se esperaba mucho más y se queda en un mero chiste, un resultón Jon Favreau y una Zendaya que generará polémica entre los fans del personaje. Del amigo gordito mejor no hablar ya que resulta cargante en muchas escenas.

Un CGI que no está a la altura

Los efectos de la película podría haber sido mucho mejores de lo que son. Muchas de las escenas de acción están rodadas de noche para intentar tapar este pobre CGI. Una decepción para lo que se esperaba de una película con un presupuesto tan elevado. La música de Michael Giacchino no llega al nivel de otras de sus partituras o de la magnífica composición de Danny Elfman para el Spider-Man de Sam Raimi, pero no desentona sobre todo el tema musical clásico que aquí el compositor homenajea.

En conclusión, pese a sus fallos y sus ligerezas, Spider-Man: Homecoming abre las puertas a un nuevo tipo de super héroe al que iremos ver madurar y crecer con los años. Como primera aventura es correcta, pero esperemos que en las siguientes se esmeren un poco más y nos enseñen la verdadera cara del trepamuros. Si Sony lo permite.

PD: Tiene dos escenas post-créditos. Una importante y la otra una genialidad. Advertidos estáis.

Jose Humanes

José Humanes ha escrito 633 artículos en Ciempiés.

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