“Rey Arturo: La Leyenda de Excalibur”; alocada cinta de Guy Ritchie con ínfimo resultado

Nota:
Podría haber sido un estallido de acción y diversión. Sin embargo, Rey Arturo: La Leyenda de Excalibur se queda en un intermitente blockbuster.

Muchas son las películas que hemos visto sobre la leyenda del Rey Arturo. Este personaje literario de la antigua Europa ha sido la delicia de muchos directores. Su primera aparición en el cine en 1953 de mano de Richard Thorpe, pasando por la animación de Merlín el Encantador y llegando hasta nuestros días. Al igual, muchas han sido las variables e interpretaciones de las aventuras de este héroe novelesco.

Arturo es un intrépido joven que se ha visto obligado a crecer por las malas en los bajos fondos de Londinium. Allí dirige a una panda de jóvenes malechores y negocios turbios con el fin de sobrevivir. Sin embargo, su vida cambiará cuando extraiga la legendaria Excalibur de la piedra. Como el elegido, tendrá que hacer frente a numerosos compromisos y peligros. Todo esto para llegar a gobernar Camelot y sentarse en el trono que le corresponde por herencia.

Guy Ritchie es un director del que sus obras son reconocibles al 100%. Rocknrolla, Lock & Stock o Snatch son algunas películas en las que su estilo está marcado en cada una de las escenas. Esta no es una excepción. Un desenfrenado ritmo y una macarra presentación son la característica principal de este filme. Sin embargo, Ritchie no ha sabido cuadrar su pasión por el mundo de gangsters con la Edad Media. La originalidad de sus trabajos previos se pierden en persecuciones desenfrenadas y ruidosas batallas. Su delicadeza marca de la casa deja paso a la vulgaridad y el descontrol. Diálogos que nos ponían los bellos de punta han pasado a burdas conversaciones sin trasfondo alguno.

Una de cal y otra de arena en la fotografía

A día de hoy, la tecnología ha avanzado mucho en el ámbito de los efectos especiales de las películas. Pues bien, parece que eso no ha llegado a la producción de esta. Un CGI que solo se puede calificar como penoso. Animales con un marcado diseño digital empeoran la estética. Águilas y elefantes que parecen más propios de un videojuego antiguo que de una película de 2017.

Pero, sin embargo, el momento en el que mi caja torácica sucumbió ante la risa fue al ver a Charlie Hunnam con un gorro propio de la moda actual. Le faltaba una etiqueta de Pull and Bear o Zara y hubiera caído desmayado. ¿Me podéis explicar si en la Edad Media existían los gorros de invierno que usamos ahora? Tal vez esté yo equivocado.

 

Sí hubo un momento que, aunque no me cuadraba, lo vi innovador, diferente. Grabado con lo que parece una GoPro, la persecución que enfoca con cámara fija solo a los personajes me pareció interesante. Aunque algo alocada, no acostumbramos a ver estos planos en ninguna película, y esa adrenalina me llenó de emoción, aunque luego se viera truncada rápidamente.

Gran elenco desperdiciado

Charlie Hunnam (Arturo) no consigue una actuación destacable. Un personaje plano, con mínimos cambios y evolución es lo que nos ofrece. Jude Law (Rey Vortigern) tampoco brilla como villano. Sus cortas, aunque múltiples apariciones, no permiten profundizar más a su personaje y se queda como un malo porque sí. Eric Bana (Uther Pendragon) tiene una aparición tan remota que no se le puede sacar pega, no da para tanto. Djimon Hounsou (Sir Bedivere) es de los que más me gustan en el filme, aunque su papel sea muy secundario. Aidan Gillen (Sir Bill), conocido por su papel como Meñique en Juego de Tronos, sinceramente me gusta más en la producción de HBO. Àstrid Bergès-Frisbey (La Maga) tampoco llega a destacar en un personaje donde podía haber sacado mucho más, pues un poco más de protagonismo no le habría venido mal. El cameo que todos conocemos, pero no desvelaré, me hizo ilusión, pues soy un fan incondicional de tal persona.

En conjunto una película que carece de lo que nos tiene acostumbrados Ritchie. Tal vez llegue a gustar a los jóvenes que busquen pasar el rato con acción y disfruten con la leyenda de Excalibur. Sin embargo, a los amantes del buen cine no conseguirá llenar y supondrá un suplicio. Añadir que la banda sonora es acertada, pues podría aportar cierto epiquismo, pero no es acompañada por las imágenes.

Jorge Martínez

Jorge Martínez ha escrito 123 artículos en Ciempiés.

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