“La comunidad de los corazones rotos”; las almas solitarias de un piso de periferia

Nota:

Viudo de la malograda actriz Marie Trintignant a la que dirigió en dos ocasiones, Samuel Benchetrit ofrece en su cuarto largometraje una delicada tragicomedia de historias cruzadas que bebe claramente de su proyecto literario Las crónicas de asfalto, una serie de novelas cortas escritas por él que seguía las vidas de los vecinos en un edificio de la periferia parisina, lugar en el que se sitúa también este admirable filme.

Un solitario y malhumorado solterón maduro (Gustave Kervern) que vive en el primero de ese edificio se quedará inválido de piernas por un accidente doméstico – realmente hilarante – y visitará en las madrugadas a una enfermera (Valeria Bruni Tedeschi) que se toma un cigarro en su descanso del turno nocturno, con la que entablará conversaciones y con la que se inventará una profesión e imagen de él claramente inspirada en el Eastwood de Los puentes de Madison. En otra planta, un solitario y prematuramente maduro joven (Jules Benchetrit) se encontrará con una nueva vecina enfrente; una actriz madura (Isabelle Huppert) venida a menos tras hacer cine en los ochenta. Y la tercera historia que Benchetrit nos cuenta en ese edificio es la protagonizada por un astronauta americano (Michael Pitt) que cae por accidente sobre el techo del edificio y que a la espera de que la NASA venga a buscarle, se quedará en el piso de una entrañable mujer argelina (Tassadit Mandi).

Benchetrit ofrece un entrañable relato sobre almas solitarias, sobre la necesidad humana de conectar y entendernos con otros seres humanos; sin evitar cierta crítica social a la construcción deshumanizada del mundo capitalista y añadiendo un tono de comedia absurda y de potencial burlesco que por otro lado, Benchetrit no explota en su segundo tramo; ganándole el sitio el tono entrañable y la humana emoción de sus historias donde cabe destacar el papel casi metacinematográfico de Huppert y el relato entre el astronauta y la mujer argelina; un claro ejemplo de conexión emocional sin necesidad de comprensión del idioma; la historia más tierna y emotiva del filme gracias a la excelente naturalidad de Tassadit Mandi.

Sin ser perfecta y perdiendo quizás su tono burlesco inicial, Benchetrit sabe tejer un relato entrañable y muy recomendable sobre la soledad humana y la vital necesidad de conectar emocionalmente con otros seres humanos. Un compendio de relatos breves cruzados que dejan un bonito poso en el espectador y que indudablemente no merece pasar desapercibido.

 

Jose Asensio

Jose Asensio ha escrito 278 artículos en Ciempiés.

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