“El amante doble”; Ozon homenajea a De Palma con un extravagante thriller sobre los secretos ocultos y la dualidad

Nota:

François Ozon vuelve a lucir sus extravagancias e imprevisibles variantes de una película a otra de su filmografía con este perverso y juguetón thriller erótico que construye sus perversiones y símbolos a partir de la forma visual y el encuadre; recordando en su lúdico juego a cineastas como Brian De Palma, David Croneneberg o Roman Polanski.

Tras el clasicismo y la prestigiosa elegancia de Frantz, el director francés François Ozon – uno de los más interesantes del panorama europeo actual para un servidor – no se deja tentar por el halo de autoría refinada de su obra anterior y vuelve en cierta forma a las perversas y lúdicas perversiones de sus primeras cintas (aunque siempre han estado ahí) ofreciendo una obra abigarrada y arriesgada, inspirándose en la novela de Joyce Carol Oates.

Chloé (Marine Vacth) es una joven solitaria y frígida que se encuentra siempre debilitada y con dolor de estómago, tras una revisión médica, la ginecóloga le recomienda visitar a un psicoanalista porque su caso parece más un trastorno psicosomático. Allí conocerá a Paul (Jérémie Renier); esas sesiones y la relación devendrá en romance y Chloé, unos meses después se instalará en el piso de Paul. Tras cierta calma y estabilidad – encontrando trabajo de vigilante en un museo de arte contemporáneo -, Chloé comienza a descubrir la existencia de un hermano gemelo de Paul del que ni siquiera le ha hablado. Haciéndose pasar por otra identidad, visitará a ese “doble” llamado Louis, que resulta ser también psicólogo y de un carácter y métodos totalmente distintos a los de Paul. A partir de ahí, Chloé comienza un rocambolesco juego lleno de secretos y sexo en el que se esconden muchas represiones y fantasías psicológicas.

Ozon vuelve a coquetear con el género y con unos elementos dramáticos tan manidos en los noventa como el thriller erótico, ofreciendo una renovación y una elegancia que muchas de aquellas deficientes cintas no tenían. Ozon se libera visualmente en un juego estilístico que, como De Palma, la imagen se torna simbólica y misteriosa más que el propio relato dramático en sí. Apoyando al thriller psicológico con una construcción de imágenes que perviertan, incomoden y siempre mantengan el rastro del misterio y de lo oculto al espectador.

Usando los continuos y evidentes elementos como la adición de espejos, composiciones equilibradas que dividan el encuadre o recursos de montaje y visuales como la split-screen, el zoom  o los picados/contrapicados; Ozon recurre a la imagen como el verdadero elemento de misterio, poniendo todo el peso narrativo en la mirada de Chloé – una excelentísima Marine Vacth en su segunda colaboración con Ozon tras que éste le descubriera en la notable Joven y bonita (2013) – y en los traumas y represiones ocultas que el personaje esconde. Destacar por cierto, el (doble) trabajo interpretativo de Jérémie Renier en dos composiciones de fondo muy distinto y la merecida mención de la presencia de la legendaria Jacqueline Bisset.

Ozon ofrece un vibrante thriller sobre lo oculto y la dualidad, lleno de apasionantes laberintos psicológicos y de un espíritu lúdico y arriesgado realmente destacables; con un carácter imprevisible que se transmite al espectador aunque por otro lado su tramo final resulte algo pasado de rosca. Ozon ofrece un nuevo juego sobre la identidad y los secretos ocultos con una puesta en escena abigarrada que homenajea con respeto a maestros del thriller como Brian De Palma, Hitchcock o Polanski. Siendo imperfecta, El amante doble confirma el carácter imprevisible y fuera de acomodamiento de Ozon y su estimable presencia en el a veces tan altivo y estancado panorama europeo.

Jose Asensio

Jose Asensio ha escrito 361 artículos en Ciempiés.

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