“Amor carnal (The Bad Batch)”; la rareza convierte en atractivo la lucha por la supervivencia

Nota:
Suki Waterhouse, Jason Momoa, Keanu Reeves y Jim Carrey protagonizan Amor carnal, la última película de Netflix donde los ‘defectuosos’ son vertidos al desierto, donde las únicas opciones son sobrevivir o morir

La plataforma televisiva Netflix nos ha ofrecido una infinidad de películas. Okja y Death Note son algunas de ellas, diferenciadas por los resultados de la crítica. Continuamente se han despreciado las películas exclusivas de Netflix, con claras excepciones. Al contrario, la mayoría de las series de esta plataforma han sido alabadas por el público y también por la crítica. Amor carnal se convertirá en una película que gustará al público, aunque quedarán extrañados.

Ana Lily Amirpour, directora de Una chica vuelve a casa sola de noche y de capítulos de la serie Breakthrough, nos trae este filme. En él se presenta un mundo donde los inútiles o ‘defectuosos’ son vomitados al desierto por no encajar en la sociedad norteamericana. Al propio desierto llega Arlen, una joven defectuosa que se ve en una encrucijada por sobrevivir. En su inicio se ve atrapada y desmembrada por una horda de caníbales, pero consigue escapar hacia el desierto. No sabe lo que le espera por ver.

Rareza incrementada pero atractiva

Con un principio soberbio y cargado de emoción la película promete un gran entretenimiento para los fans del blockbuster. Sin embargo, el argumento se va tornando en algo más psicológico y psicodélico. La aparición de drogas, de mensajes subliminales y de comunidades marginales incrementan la rareza que comienza a caracterizar la trama.

Además, con la aparición de nuevos personajes, los incomprensibles sucesos se hacen mayores. Individuos que no se entienden por qué hacen las cosas; sucesos alucinógenos que estallan la cabeza del espectador; vueltas y más vueltas a algo que no tienen sentido. Todo ello pone en un trance del que es difícil escapar pero que, a la vez, es curiosamente atractivo. Si bien es cierto que muchas de las cosas no encajan en un mundo como este, la simbiosis existente está muy conseguida. Olvidando los grandes errores, podemos hablar de una cinta que usa un tema que aunque haya sido repetido constantemente en el cine, aprueba con solvencia por su exquisitez.

La fotografía y el vestuario ayudan en gran medida a esa idea apocalíptica y anarquista. Harapos desgarrados, armas y un paisaje desértico hacen en muchas ocasiones sentir sed, agonía y sumisión. Todo esto unido a las penurias de la protagonista consiguen crear un círculo agobiante a la vez que bello.

Grandes errores que impiden el éxito

Hablando ya de esos grandes errores antes comentados, son notablemente apreciables para cualquiera. Sin querer hacer hincapié en cada uno de los detalles, pues no es mi objetivo destrozar este filme que me ha entretenido, si quiero destacar los más notorios. El primero y más garrafal a mi parecer. Una escena que prometía convertirse en la más bella, tanto estética como sentimental, acaba chafada por un diálogo interno estúpido y una siguiente conversación que destroza la fortaleza que caracterizaba a la protagonista. Omitiendo ese diálogo en la situación de colocón por las drogas y en el desierto, esa escena hubiese sido perfecta.

Otro de los grandes errores es que, una trama que tenía potencial es arruinada por el amor (sin precedente alguno) y se convierte en una operación de rescate propia de las fuerzas especiales. Toda la fortaleza y la independencia que Suki Waterhouse (Arlen) demostraba se viene abajo por el torso desnudo de Jason Momoa (Miami Man). ¿En serio? Y más con los hechos que habían ocurrido antes entre ambos. Keanu Reeves (el Sueño) apenas aparece y solo sirve para fomar esa figura de villano. No se sabe si es malo o simplemente un superviviente. El personaje interpretado por Jim Carrey (Hermit) apenas llega a la pantalla pero su humildad y esfuerzo hace que se le coja cariño.

En resumen, una película muy correcta y llena de momentos inolvidables que, sin embargo, se ven tapados por matices que la afean. Mucha sangre y mucha agonía se respiran en esta lucha por la supervivencia. El tema del amor podría haber sido recurrente, pero si lo hubieran explicado un poco mejor. En momentos me llega a recordar a The Neon Demon por la brutalidad y el aspecto artístico, pero no llega a tal punto.

Jorge Martínez

Jorge Martínez ha escrito 162 artículos en Ciempiés.

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