50 Festival de Sitges – Día 8: The Wall/ Okja/ Before We Vanish/ Killing Ground

The Wall (Doug Liman, USA) – Òrbita Fantàstic

Doug Liman sin duda se ha convertido en uno de los cineastas más activos e interesantes dentro del mainstream hollywoodiense con su solidez como narrador gracias sobretodo al éxito de la notable cinta sci-fi Al filo del mañana. Aunque siguiendo dentro del cine de producción industrial, The Wall supone una mirada más introvertida y psicológica; ofreciendo una cinta de impecable puesta en escena que recuerda a otras obras de supervivencia bélica como la débil Mine, presente en Sitges el pasado año.

Realizada antes de su nueva colaboración con Tom Cruise en Barry Seal: El traficante (aún en cartelera) y todavía por estrenar en España, Liman atrapa tras un muro de piedra a Aaron Taylor-Johnson frente a un francotirador iraquí; ofreciendo la dialéctica entre ellos por radio y la pericia del soldado en busca del lugar exacto dónde se esconde su enemigo. A esto se añade su compañero herido en medio del desierto, interpretado por John Cena.

Unos personajes que reaccionan a la situación a veces con exceso parecen romper la coherencia que Liman otorga al relato, aunque no evite el tedio; Liman sabe tener cierta habilidad para mantener nuestro interés y para de paso tejer un subtexto político sobre el sinsentido de la ocupación de Irak y la política de Bush que le otorgan un mayor valor que otras cintas recientes similares, aunque la cinta nunca sobresalga dentro de la filmografía de Liman.

Valoración: 6/10

Okja (Bong Joon-ho, USA/ Corea del Sur) – Sesión Especial

Tras la polémica con Netflix que suscitó en su presentación en el Festival de Cannes, el imperio de Vídeo bajo demanda presenta en su catálogo una de las propuestas más redondas y ambiciosas del año en donde el surcoreano Bong Joon-ho deja muchas de sus ricas constantes formales y narrativas y aporta una visión satírica y contundente del capitalismo, las industrias alimentarias y de la época tecnológica actual.

Recuperando el choque de clases y consciencias de Snowpiercer y resucitando el mensaje ecologista de The Host, Bong Joon-ho mezcla sus formas con la emotividad del cine de Spielberg o la inocencia del de Hayao Miyazaki trufado del habitual tono delirante y pasado de rosca de sus personajes, que permiten a Bong abordar un discurso satírico sobre nuestro sistema y las grandes corporaciones y el narcisismo de la ciudadanía actual.

Bong ofrece con Mija (la niña protagonista) el personaje más heroico y firme de su filmografía que choca con la excentricidad y exhibicionismo del resto de personajes que esconden tras esa superficialidad una grave psicopatía y un insensible cinismo; plasmando además un contundente choque entre lo rural (la casa en las montañas de Mija y su abuelo) y lo urbano (Seúl y Nueva York) y la integridad de la inocencia y pureza de la entrañable amistad entre Mijo y Okja, un cerdo gigante construido artificialmente por una gran corporación para alimentar a la saciante ciudadanía.

Bong Joon-ho demuestra su maestría habitual en el terreno visual ofreciendo un espectáculo digital digno de superproducción hollywoodiense y una enorme maestría en las secuencias de acción, las panorámicas y el fuera de campo. Una sátira contundente, un puñetazo en la mesa a nuestra sociedad de consumo insensible y narcisista que no resulta magistral a causa de unos personajes villanescos demasiados exagerados en su trazo (sobretodo Jake Gyllenhaal).

Una criatura ya imborrable de nuestra memoria, la contundencia y maestría escénica de Bong y una de las fábulas sobre nuestra insensible y consumista sociedad más contundentes jamás realizadas – sobretodo en ese final lleno de paralelismos al holocausto nazi en tono animalista – que ofrece la suficiente riqueza emotiva y reflexiva para que el espectador tome conciencia; transformándose en una de las cintas más memorables del año cinematográfico.

Valoración: 9/10

Before We Vanish (Kiyoshi Kurosawa, Japón) – Oficial Fantàstic Competició

Utilizando elementos del fantástico para reflexionar sobre la sociedad contemporánea o sobre profundos temas de la condición humana, Kiyoshi Kurosawa regresa a un juego más dramático al igual que en su filme Journey to the Shoreen este pastiche de géneros que aborda una original mirada a la invasión extraterrestre para reflexionar sobre la alienación y vacío de nuestra sociedad y la necesidad de recobrar esa conexión para un futuro más esperanzador. Uno de los grandes del cine japonés vuelve a Sitges con fuerza, como casi siempre.

Como si de La invasión de los ladrones de cuerpos de Don Siegel se tratara, Shinji vuelve días después de su desaparición totalmente cambiado; tras una situación de crisis con su pareja, él parece no recordar nada de lo sucedido y velve con una inocencia y atención relamente extrañas. Él le anunciará a su pareja que es un alienígena que ha tomado el cuerpo para preparar la próxima invasión que realizarán sobre la Tierra; tomando a su mujer como “Guía” en nuestro mundo. Al mismo tiempo, un dedicado periodista en busca de una gran noticia se encontrará con dos abducidos que deben construir la señal y el aviso para la inminente llegada de su especie.

Kurosawa deja un rico y delirante juego de géneros – sci-fi, melodrama romántico, acción o incluso comedia – que no termina de conectar en ciertas partes, además de una parte inicial algo fría y a la que le cuesta arrancar. Kurosawa deja una de sus cintas más arriesgadas en esta revisión de la invasión extraterrestre que permite al maestro japonés reflexionar sobre los grandes temas del ser humano y que nos conectan al resto (la muerte, el trabajo y sobretodo, el amor) gracias a ese abducido protagonista que busca comprender al ser humano, encontrándose con la ambigüedad y controversia subjetiva que muchos temas dejan en nuestro ser.

Kurosawa deja una mezcolanza de géneros teñidos siempre por la ciencia ficción que no termina de cuajar en muchos momentos pero que sin duda resulta brillantemente original y ofrece una de las relfexiones más interesantes sobre nuestra condición como humanos del cine reciente. Destacando sobretodo un conmovedor último acto en el que Kurosawa deja una hermosa lección moral con la que combatir la alienación de la sociedad contemporánea y cómo reconstruirla a partir de la esperanza; un mensaje necesario y emotivo de gran necesidad en tiempos donde el oscuro y frívolo cinismo domina todas las áreas.

Valoración: 6/10

Killing Ground (Damien Power, Australia) – Oficial Fantàstic Discovery

Australia ha sido sin duda una de las nacionalidades protagonistas de la 50 edición del Festival de Sitges, presentando una numerosa selección que confirma la apuesta particular por el género del país oceánico. Damien Power dirige este survival que puede hacer que más de uno se lo piense de nuevo antes de irse tranquilamente de acampada.

Una ilusionada pareja viaja de acampada; lo que parece un tranquilo viajecito se irá complicando al encontrarse con el escenario de un crimen y más tarde con un pequeño niño abandonado en ese bosque. Killing Ground  traza en paralelo y sin orden cronológico una efectiva historia de supervivencia efectiva y que funciona dentro de sus elementos.

Powers ofrece planos inqueitantes y una construcción de puesta en escena eficaz en ciertos momentos aunque muchos de sus elementos sean familiares o a la narración parece costarle arrancar. Aún con esas, Killing Ground es una eficaz pieza de género dentro de los típicos cánones de las historias de supervivencia y violento acecho.

Valoración: 5/10

Jose Asensio

Jose Asensio ha escrito 296 artículos en Ciempiés.

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