“Fe de Etarras”; la bomba se convierte en petardo

Nota:
Borja Cobeaga dirige esta cinta sobre atípicos terroristas

En un momento nacional muy comprometido para nuestro país, Netflix lanza su segunda producción fílmica enteramente española. Esta vez el tema es muy distinto del que vimos en su primera película española, 7 años. El tema central es el terrorismo en pleno 2010 cuando España ganó el mundial de fútbol. Un comando liderado por dos jóvenes Borroka, un albaceteño anarquista y un riojano converso intentarán resurgir la banda a la espera de poder cometes un atentado.

Con una premisa muy a lo Berlanga, la película podría haber sido una comedia muy negra que hiciese reflexionar, pero al final se queda en una producción muy plana que solo sale a flote por 4 gags bien intencionados y la gran laboral de todo su reparto. Borja Cobeaga que ya se infiltró en el mundo vasco con la interesante Negociador, dirige una obra que tiene pinta que se ha hecho con prisas y no se ha dejado reposar el guión todo lo que podía haber dejado. Aparte la cinta introduce una historia de amor muy mal contada y que hace que los minutos donde se presta atención a esta relación sean insufribles, incluso su penosa conclusión.

Puede aprovechar al cinta el cierto tirón que ha tenido su campaña publicitaria o la polémica con Cataluña, pero si estás buscando una comedia negra que te haga pensar, Fe de etarras se queda muy coja.

El reparto salva el desastre

Quien no se quedan cojos es el excelente reparto con mucho de los mejores cómicos de España. Javier Cámara vuelve a tirar de profesionalidad en un excelente papel, Julián López se roba la película con su genial vis cómica (el momento Serafín Zubiri) desternillante), Miren Ibarguren genialmente caracterizada y demostrando sus dotes para la comedia. Quizá el peor parado es Gorka Otxoa en una interpretación algo más forzada. No podemos dejar de mencionar a tres interpretes españoles de toda la vida que también se pasean por Fe de etarras que son el gran Ramón Barea, Luis Callejo y Tina Sainz, esta última un poco desaprovechada.

La producción de la cinta es muy pequeñita y rara vez salen del apartamento donde transcurre la historia. La música de Aránzazu Calleja tampoco destaca en gran medida y solo acompaña a las escenas de forma rutinaria.

En resumen, Fe de etarras se ha vendido más por su polémica campaña publicitaria que por su historia. Una película fallida que podría haber sido algo mucho más grande y hubiese colocado en un muy buen lugar a Netflix dentro de la producción de películas Una pena, habrá que seguir intentándolo.

 

Jose Humanes

José Humanes ha escrito 649 artículos en Ciempiés.

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