“Enganchados a la muerte”; medicina entre imbéciles

Nota:
Médicos con menos neuronas que una piedra juegan con la muerte

En el año 1990 se estrenaba Línea mortal, una floja película protagonizada por Kiefer Sutherland y dirigida por el polémico Joel Schumacher, una película que hablaba sobre la investigación de  lo que hay más allá de la muerte, un tema que la cinta trataba de puntillas. Ahora, como siempre Hollywood falto de ideas, nos llega el remake de esta producción dirigida por Niels Arden Oplev  el encargado de los telefilmes de la saga de Millenium con el nombre de Enganchados a la muerte.

La historia repite el mismo esquema de la anterior, en grupo de estudiantes de medicina experimenta una muerte provocada, donde con la asistencia de sus compañeros son regresados a la vida con el fin de registrar la actividad cerebral durante el tiempo de la muerte. La película original era floja, pero al menos era entretenida, y tenía algo d encanto pero la nueva versión de 2017 hace que la estrenada en 1990 se convierta en una obra maestra. Una propuesta en la que nada funciona, con un guión más cercano al telefilme o la comedia adolescente que a la ciencia ficción, una puesta en escena sosa, sin nada llamativo que atraiga y un trabajo actoral que roza lo vergonzoso y lo amateur pese a que cuenta con grandes estrellas en su reparto.

Enganchados a la muerte se centra más en la ciencia ficción y en los efectos, que en el terror que es lo que destacaba en su primera versión y entre unas cosas y otras hacen de esta producción una de las propuestas del 2017 y la taquilla así también lo ha defendido convirtiéndose en uno de los fiascos más importantes del año para USA.

Reparto digno de “Al salir de clase”

Como decíamos antes, los actores rozan el patetismo. Ellen Page hace lo que puede con un papel con muy pocos matices y su presencia en pantalla no es todo lo que podíamos esperar. El resto Nina Dobrev, James Norton y Kiersey Clemons actúan de pena, más en la línea de las series juveniles de sobremesa que de una película de un gran actuación. Diego Luna,(visto hace poco en Rogue One) es lo poco que se salva de este patético reparto, con otro papel que desmerece la calidad de este buen interprete. A modo de curiosidad, Kiefer Sutherland aparece en la película en un pequeño papel, haciendo referencia a su papel en la cinta original.

En resumen, una perdida de tiempo. Una película que nadie ha pedido y que nos llega para postularse como la peor película de 2017. Si tienes que elegir este fin de semana entre dioses nórdicos humoristas, películas sobre tenistas mixtos o esta estupidez, huid de los médicos de verdad.

 

Jose Humanes

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