“Juego de ladrones. El atraco perfecto”; el carisma de Gerard Butler no levanta una tediosa cinta de robos

Nota:
La historia de Juego de ladrones no sitúa en el banco de la Reserva Federal de Los Ángeles saca de la circulación 120 millones de dólares en efectivo

El actor, ante de moda ahora venido a menos, Gerard Butler vuelve a las pantallas con una nueva cinta de acción. Esta vez deja de lado las historias de gladiadores y dioses de egiptos para sumergirnos en una cinta de atracos y giros argumentales que interesará a los fans del actor y los amantes de este género.

La historia de Juego de ladrones no sitúa en el banco de la Reserva Federal de Los Ángeles saca de la circulación 120 millones de dólares en efectivo. Un grupo de experimentados ladrones planea su gran atraco final: robar esos 120 millones, pero el departamento del Sheriff de Los Ángeles, la brigada más temida de la ciudad liderada por ‘El gran Nick’ interpretado por Butler, no está dispuesto a ponérselo fácil.

Con esta premisa, la película va jugando al tópico de la cinta de polis y cacos donde algunos no son lo que parecen y al final tenemos el giro de guión final que cambia toda la estructura. La cinta podía pasar de pasable, ya que no sorprende, ni muestra ningún atisbo de originalidad, si no fuera por su excesiva duración y es que Juego de ladrones dura la friolera de dos horas y veinte, un metraje totalmente exagerado para una cinta que se podía haber contado perfectamente en hora y veinte. La historia se vuelve tediosa, la trama no avanza y los protagonistas (salvo Butler) no tienen el suficiente carisma para poder llevar el peso de la obra durante casi tres horas. De un producto olvidable, se ha convertido en una producción pesada que hará desesperar al cinéfilo más culto.

El carisma de Butler

Como hemos dicho antes, Gerard Butler aparece en la cinta y se convierte en el mayor atractivo del filme. Butler consigue desprender carisma con un personaje hecho para su medida. La cinta levanta el vuelo cuando aparece en pantalla. Del resto de los actores poco hay que decir ya que pasan sin pena ni gloria y no sobresalen por sus actuaciones. Resaltar a O’Shea Jackson Jr, hijo de Ice Cube que hace lo que puede y a algunos le confundirá su aspecto físico por el gran parecido con su padre y el rapero 50 Cent, soso como de costumbre.

Christian Gudegast, debuta en la dirección con un buen pulso en las escenas de acción, aunque a veces se pierde en si mismo en los giros de cámara en las persecuciones. La banda sonora no pasa de correctita, pero en especial mencionar el tema que suena en los créditos finales, Legendary de Welshy Arms, uno de mis temas favoritos.

En resumen, Juego de ladrones es una simple película de atracos que no sorprende ni en su puesta de escena ni en su estructura de guión. Todo esto es dañado por una duración excesiva que puede que haga que alguno abandone la sala.

 

Jose Humanes

José Humanes ha escrito 638 artículos en Ciempiés.

A %d blogueros les gusta esto: