“¡Qué guapa soy!; autoestima de baratillo

Nota:
La historia de la película nos cuenta la vida de una chica corriente, que se enfrenta cada día a sus inseguridades, despierta de una caída creyendo que de repente es la mujer más bella y capaz del planeta

La temida Amy Schumer, una de las cómicas de moda en Estados Unidos que aquí no cuenta con mucho apoyo del público, vuelve a las carteleras con una comedia de autoestima y chistes gruesos que tanto le gusta a ella y como ya demostró con Y de repente tú de la que firmaba el guión, no como en el caso de esta.

La historia de la película nos cuenta la vida de una chica corriente, que se enfrenta cada día a sus inseguridades, despierta de una caída creyendo que de repente es la mujer más bella y capaz del planeta. Con esta nueva confianza en sí misma se siente capaz de vivir su vida sin complejos ni limitaciones pero, ¿qué pasará cuando se dé cuenta de que su apariencia en realidad no ha cambiado?

Hipocresia y autocomplacencia

La comedia no se le puede negar que tiene buenas intenciones, pero vuelve a caer en el mismo tono que le ocurría a Y de repente tú, esa hipocresía de que todos estemos agustos con nuestro cuerpo, pero queremos vernos super seductores y con un cuerpazo escultural. Aparte de si queremos gustarnos a nosotros mismos, pero dejamos en ridículo a las personas obesas. Toda un antítesis que se presenta en la cinta que encima acaba de la manera más conservadora y ñoña, en vez de ser una comedia que intente salirse de lo políticamente correcto.

Y ese es otro tema, la comedia. Los gags de la cinta son tremendamente flojos y no despertaron en mi ni la más mínima sonrisa. Poner a Schumer en situaciones ridículas o grotescas no son motivos de gracia y eso es algo que al público le está cansando más vistos los resultados en taquilla de sus trabajos anteriores.

Amy Schumer es la dueña y señora de esta cinta donde se le ha escrito un papel pensado expresamente para ella. Hace lo que puede, pero es que en ocasiones tiene tan poca gracia que se quedan en nada sus buenas ganas. Del resto del cast poco se puede decir ya que todos están a merced de Schumer. Sorprende ver a la gran Michelle Williams en cintas de este tipo y no lo podía haber hecho de peor manera ya que su rol es tan penoso que da hasta pena verla en pantalla. La cinta también cuenta con los pequeños cameos de las modelos Naomi Campbell y Emily Ratajkowski que poco aportan a la trama.

En el apartado técnico poco se le puede reprochar ya que tanto la fotografía como el repertorio de canciones elegidas son aceptables. No tanto la banda sonora de Michael Andrews que no destaca en ningún momento.

En resumen, una cinta con unas bonitas buenas intenciones, pero que se queda en una obra hipócrita, sin gracias y desesperante. Amy Schumer debería pensar en no traer ninguna película protagonizada por ella a España porque no tiene ni tendrá su público.

Jose Humanes

José Humanes ha escrito 621 artículos en Ciempiés.

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