“El rehén”; ágil y sobrio thriller ambientado en la conflictiva Beirut de 1982

Nota:
El filme nos lleva a Beirut en el año 1972, mientras el carismático diplomático estadounidense Mason Skiles (Jon Hamm) celebra una fiesta en la casa familiar que acabará en tragedia

El guionista y director Tony Gilroy (El caso Bourne, Michael Clayton) vuelve al terreno del thriller con el libreto de El rehén; inspirándose en el secuestro del jefe de la CIA en 1984 en Beirut (aunque narrando unos personajes y trama de ficción dentro de un contexto real) y comandada tras la cámara por Brad Anderson (El maquinista, Transsiberian), dejando un filme sobrio y ágil que utiliza a su favor los clichés y elementos habituales de este tipo de cintas para ofrecer un eficaz entretenimiento inteligente. 

El filme nos lleva a Beirut en el año 1972, mientras el carismático diplomático estadounidense Mason Skiles (Jon Hamm) celebra una fiesta en la casa familiar que acabará en tragedia al irrumpir un grupo de terroristas en el hogar, muriendo su esposa y viendo como secuestran al hijo adoptivo de ambos, Karim. Tras tan traumático evento volverá a Estados Unidos y se refugiará en el alcohol para diez años después ser requerido por la CIA para volver a Beirut, al ser la orden expresa de un grupo terrorista que ha secuestrado a un viejo amigo de su pasado diplomático y al que toma para realizar un intercambio para liberar al detenido terrorista por ser uno de los causantes de la masacre de los Juegos Olímpicos de Munich y que se encuentra en manos del estado de Israel; todo ello vigilado en todo momento por una agente doble de la CIA (Rosamund Pike) que supervisará sus movimientos y que terminará teniendo al igual que él más motivaciones sentimentales que laborales en el caso.

Construida desde un montaje y pulso realmente ágil y un guión inteligente y lúdico a partes iguales, El rehén resulta un sobrio y eficaz thriller liderado por un magnífico Jon Hamm que debe lidiar en su trabajo con la situación de guerra y enfrentamientos políticos, sociales y religiosos de la capital líbanesa y con una evidente desconfianza por si mismo frente a las organizaciones de seguridad y estatales a las que se enfrenta y que le contratan; ofreciendo gracias a ello un filme estimulante y lo suficientemente ambiguo y sólido par engancharnos, resultando una versión a lo Le Carré correcta y sobria; sin espectacularidad gratuita, que lidia bien con los clichés del género y que se permite ofrecer una cierta crítica al papel interventor y de las políticas exteriores estadounidenses.

 

Jose Asensio

Jose Asensio ha escrito 459 artículos en Ciempiés.

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