“Una serie de catastróficas desdichas; III temporada”; despedida en esta última temporada de una serie venerada por los espectadores

Nota:
Llegamos al final de Una serie de catastróficas desdichas que, aunque haya bajado algo el nivel, sigue siendo uno de las mejores comedias dramáticas de los últimos tiempos, llevando una adaptación espectacular de las novelas de Lemony Snicket

Dando paso al culmen de las novelas de Lemony Snicket (Daniel Handler), Netflix nos trae la tercera y última temporada de Una serie de catastróficas desdichasEsta es una serie que, aunque no se ha convertido en el producto estrella de su catálogo, si que ha sido una de las preferidas para los amantes de la literatura y fans de esta saga.

Para ponernos en situación, haremos una pequeña sinópsis y recordatorio. Tras precipitarse los hermanos Baudelaire por un acantilado, estos logran sobrevivir. Pero Sunny, la pequeña de los hermanos, está bajo las garras del Conde Olaf. Tanto Klaus como Violet deberán rescatar a su hermana y huir del Conde Olaf mientras que van descubriendo que pasó con sus padres y su organización.

Afrontando la recta final, esta historia nos va mostrando y desvelando incógnitas. Sin embargo, tampoco quedan clarificadas al cien por cien. No está inconclusa, ni mucho menos. Esas pequeñas espinas que se quedan sin resolver dan pie a la interpretación del espectador. También cabe aclarar que dichos misterios están en un segundo plano, y para nada afecta al transcurso de la narrativa.

Luces y sombras

Todos ansiábamos esta temporada y descubrir que pasaría al final con los huérfanos. Con una gran premisa y un cliffhanger imposiblemente más intrigante, Una serie de catastróficas desdichas llegaba a su desenlace. Nos situábamos pues, en una encrucijada: la emoción de por fin conocer ese final de aventuras y la tristeza de no volver a disfrutar de esta emocionante y teatral serie.

Por otra parte, y analizando más a fondo esta última sesión, se puede decir sin riesgo que es la más floja de las tres. Aunque su argumento sigue al pie del cañón, con varias investigaciones y resoluciones de situaciones por parte de los protagonistas, está la sensación de que todo va demasiado rápido. Incluso algunos elementos parecen haber sido metidos a calzador. Además, esos momentos de tensión, de ingenio y de desesperación han sido sustituidos por continuos enfrentamientos contra el villano que, aunque se agradecen, pierden énfasis.

Con todo esto, esta tercera y última parte nos ha traído también momentos memorables. Los tres últimos capítulos han resultado ser un giro de 180 grados y nos ha hecho recordar todos los personajes y acciones pasadas que casi habíamos olvidado. Una recapitulación de todos los secundarios que han pasado por ella y que han hecho Una serie de catastróficas desdichas una de las series más peculiares, coloridas y bizarras de los últimos tiempos. Mis diez para estos tres últimos episodios.

En resumen, aunque haya bajado un pelín el nivel y se nos queden abiertas muchas incógnitas, sigue manteniendo un nivel mucho más alto que otras comedias dramáticas. Y si te enamoró esta serie desde el principio, es necesario ver este desenlace. Por el contrario, si no te ha convencido, dale una oportunidad y seguro que su primera temporada te enganchará.

OPINIÓN: análisis de la serie en su totalidad

Mucho tiempo había pasado esperando una serie que me recordase, aunque sea fugazmente, al ilustre Wes Anderson (Fantástico Sr FoxGran Hotel Budapest). Es cierto que esta afirmación se puede coger con pinzas. Pero si nos fijamos bien, esos decorados heterogéneos, esas escenas que distinguen tanto un escenario principal como su entorno, esas playas, montañas, ríos tan artificiales, fueron lo que me hizo recordar a aquellas películas. Y si viene en forma de serie, que puedes disfrutar interminablemente de ello, mejor que mejor.

Desde el minuto uno del primer episodio quedé prendido de esta serie y, aunque mi interés haya ido en descenso, si puedo asegurar que jamás me planteé abandonarla, pues a supuesto una forma de ver una producción de forma distinta. Sin la necesidad de grandes efectos, paisajes o variedad de estos (aunque es cierto que esto es hecho a propósito y representa uno de sus encantos) se puede disfrutar incluso más al conseguir una sencillez mucho más bella que las grandes escenas de castillos, aeronaves, paisajes o cualquier otro elemento. Además, ese punto que supone el narrador que a su vez es personaje con sus continuos refranes es espléndido.

Haciendo referencia a los personajes, el amor/odio ha sido algo que se ha arrastrado a lo largo de la serie. Mientras que algunos representan un pilar fundamental del argumento o le dan ese carisma para la continuación de la misma, otros resultan pedantes, innecesarios o no han llegado a mi corazón por su falta de carisma. Refiriéndome a los primeros, por ejemplificar, serían el Conde Olaf (Neil Patrick Harris), Violet Baudeleire (Malina Weissman), el Tío Monty (Aasif Mandvi) o el Hombre con garfios (Usman Ally). Mientras tanto, en la segunda banda tenemos a Klaus Baudeleire (Louis Hynes), y no nombraré más porque con este basta, el más odioso de los personajes. Lemony Snicket (Patrick Warburton) no lo cuento como personaje pues, aunque sus apariciones sean reincidentes, solo hace de narrador, pero es sencillamente mágico.

Jorge Martínez

Jorge Martínez ha escrito 185 artículos en Ciempiés.

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