“La escuela de la vida”; buenista drama francés con espíritu de Twain y Dickens en su canto de amor a la naturaleza y la educación

Nota:
Amable dramedia que ofrece un inocente humanismo poco transitado ya en nuestros tiempos, gracias a la relación y aprendizaje entre un niño huérfano y un huraño hombre que vive fuera de la sociedad

François Cluzet protagoniza esta nueva película dirigida por Nicolas Varnier que mantiene la conexión con la naturaleza y el aprendizaje que sacamos de ella como eje central de su obra tras filmes como Belle y Sebastian. Trasladándonos a la Francia rural de finales de los años 20 junto a un chico huérfano que irá aprendiendo la naturaleza junto a un huraño hombre llamado Totoche en las tierras del conde de La Fresnaye.

Con la educación y la naturaleza como elementos principales de este bondadoso melodrama que nos transporta al humanismo inocente (y para muchos anticuado) de la literatura de Mark Twain, Charles Dickens o Alexandre Dumas; Varnier construye un filme que sabe contagiarnos esa fascinación y aventura diaria del aprendizaje en la naturaleza; al igual que Totoche transmite al pequeño Paul. Aunque ello se vea mermado por una conclusión melodramática bastante precipitada y sin el toque de lo expuesto anteriormente.

Un tipo de filme familiar estimable por no dejarse llevar por el cinismo que rodea nuestra época, defendiendo la educación libertaria fuera de lo académico y con nombres estimables del cine galo como Cluzet, Berléand o Elmosnino en el reparto (este último el más desdibujado como estricto guardabosques).

Un relato en favor de la naturaleza, la educación y cultura de la sabiduría a ras de suelo y basada en la experiencia que; sin ser nada especialmente brillante en lo formal, ofrece una mirada más inocente y clásica de lo habitual a este tipo de melodramas infantiles, sabiendo identificarse en los mundos de Twain y Dickens con facilidad.

Jose Asensio

Jose Asensio ha escrito 457 artículos en Ciempiés.

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