“Ouija: El origen del mal”; elegancia neoclásica para borrar el desastre de su predecesora

Nota:

Sin tomar ningún atisbo de referencia a la desastrosa Ouija, uno de los directores más interesantes y activos del género de terror (Mike Flanagan, tres largometrajes realizados este año) se encarga de esta precuela ambientada en los años sesenta y que nos brinda una eficiencia y elegancia muy dignas de mención.

Tratando como en la aún por estrenar Before I Wake, la estructura familiar y el sentimiento de pérdida ante un ser querido como pilar dramático; Flanagan firma con una sobriedad y elegancia que bebe del neoclasicismo de Wan y del género de la época en la que ambienta el filme – digno de mención el trabajo cromático del director de fotografía Michael Fimognari que nos devuelve a los sesenta estadounidenses, a la espera de la conquista lunar.

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Presentando con eficiencia dramática a la familia protagonista, que sirve para formar conexión empática con ellos y conocer el papel de cada una en el relato y en el duro pasado de la pérdida paternal, Flanagan sabe servirse de inspirados momentos de terror, de ambientación clásica dignas del maestro James Wan; para formalizar una película más que interesante hasta su efectista tramo final, en el que el exceso de efectos visuales y la falta de recursos (económicos) para ellos, rompen la elegancia con la que el cineasta había cocinado esta muy atractiva propuesta y homenaje al cine de terror de los sesenta, mezclando la Serie B con lo fantasmal y las posesiones.

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Una obra estimulante firmada por uno de los cineastas más atractivos del terror norteamericano actual y que beneficiosamente no tiene nada que ver con su desastrosa primera entrega, dejando además para nuestra memoria otra adorable e inquietante niña (Lulu Wilson).

Jose Asensio

Jose Asensio ha escrito 462 artículos en Ciempiés.

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