“El regreso de Mary Poppins”; Rob Marshall ofrece una digna secuela recuperando el clasicismo aunque sin la iconicidad de las canciones de antaño

Nota:
Mary Poppins vuelve con el mismo espíritu aunque sin la iconicidad de antaño en la piel de una amgnífica Emily Blunt que va a conquistar a nuevos y a veteranos “soñadores” en los cines

Disney sigue fabricando nostalgia con las nuevas revisiones de sus grandes clásicos; tomando ahora al inolvidable musical de 1964 y a su icónica niñera en una muy tardía secuela que sabe recuperar el clasicismo, modelo y valores de la cinta original. Dotando de una inocencia poco vista ya en el cine actual al público; y recuperando de forma decente a un personaje y filme tan icónico dentro de las producciones “en carne y hueso” de la Disney.

Dirigida por el nombre más relacionado con el cine musical en estas décadas, Rob Marshall (Chicago, Into the Woods) recupera al personaje creado por P. L. Travers trasladando ahora la acción a la etapa de la Gran Depresión y a la misma casa de la familia Banks. Presentándonos a unos ya adultos Michael y Jane Banks (los niños del clásico), interpretados por Ben Wishaw y Emily Mortimer; en una difícil situación personal y económica y con la urgencia de la orden de desahucio que reciben del banco en su añorada casa familiar en la que vive Michael y sus tres hijos. Aún dolidos por la pérdida y el duelo del fallecimiento hace un año de su esposa y madre de los niños. En esta situación, Mary Poppins (Emily Blunt) regresa al hogar para que Michael y los niños encuentren de nuevo la magia y el niño interior en tal dura situación.

Hay que decir ya de primeras que El regreso de Mary Poppins es una más que digna secuela que sin ofrecer nada realmente original sabe de neuvo devolvernos la inocencia y sensación de reencuentro con nuestra infancia y niño interior que la original tan bien exploró. Para algunos, esto resultará añejo aunque para otros un reencuentro con una mirada al cine y sus virtudes que poco encontramos ya en el cine de entretenimiento.

Tomando un modelo de secuela similar al que utilizó El despertar de la Fuerza de J.J. Abrams en la saga Star Wars; esta nueva Mary Poppins se presenta como secuela pero termina ofreciendo el mismo modelo que la original; perdiendo en las comparaciones en que ninguna de sus trabajadas canciones se nos quedan en la mente y tarareamos anda más salir del cine y en el dibujo de sus personajes secundarios; dejando de paso números y situaciones irrelevantes dentro de la trama en especial los solitarios y cantarines recorridos por la noche de Londres del farolero – un Lin-Manuel Miranda destacado en el canto pero sin la fotogenia y carisma del gran Dick Van Dyke; intentando solventar un personaje realmente muy desdibujado – y el papel de Meryl Streep; sin ninguna relevancia en la trama.

Aún con una total sensación de haber visto un producto con los mismos elementos que el clásico, el filme de Marshall no anda flojo de virtudes en especial el excelente trabajo de Emily Blunt en la piel de la mágica niñera. Ofreciendo una interpretación que homenajea el legado pero que sabe llevar a su territorio y a sus virtudes como actriz; ofreciéndonos una Poppins con una mayor y deliciosa dosis de cinismo y sarcasmo. También su apego a los desfavorecidos; el filme trata temas como el problema de la vivienda, la inhumana ambición de los bancos o el duelo y la pérdida con muy buena mano y la suficiente emotividad.

Una vuelta a los elementos que convirtieron en clásico al filme original y al espíritu inocente y luminoso de aquellas propuestas hacen que El regreso de Mary Poppins; desde su falta de originalidad y evidentes fallos resulte un magnífico entretenimiento para toda la familia y devuelva un tipo de cine (soñador, inocente y que apela a la imaginación del espectador) y mensajes que poco encontramos ya en el cine actual y que sin duda son un gran soplo de luz en el oscuro, pesimista y cínico mundo que nos rodea.

 

Jose Asensio

Jose Asensio ha escrito 462 artículos en Ciempiés.

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