“Icarus”; el oscuro y podrido mundo del deporte

Nota:

Producida por Netflix, el director de documentales Bryan Fogel ofrece una visión en vivo e interna del momento en el que se destapó la conspiración sobre el dopaje sistemático y permitido por el gobierno ruso en sus atletas y deportistas; que a punto estuvo de dejar sin representación rusa los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro.

Fogel se presta como conejillo de indias de elementos químicos dopantes invisibles que explicaría los pormenores y las causas de casos como el de Lance Armstrong u otros del mundo del deporte sucio de los últimos años; en esos instantes conocerá a su ase

sor por el azar, el químico y doctor ruso Grigory Rodchenkov; director de equipos olímpico rusos y a partir del cual se iniciará el destape de la oscura realidad del deporte ruso, tirando en su segunda parte hacia un thriller conspiranoico cercano a lo que vimos con Edward Snowden en el excelente documental Citizenfour de Laura Poitras.

Lo que empieza como una variante de Super Size Me termina tornándose un thriller conspiranoico real a causa de estar por casualidad en el momento oportuno con la persona oportuna; la cinta irá sumergiéndose en la revelación del escándalo ruso y como el gobierno del imperio del este buscará desprestigiar y perseguir a Rodchenkov -personaje fascinante en su ambigüedad, adicto a la prosa de Orwell -. Un cabeza de turco que aunque igual de culpable, en su juego a dos bandas se torna en el Snowden del mayor escándalo deportivo de los últimos años.

Folger rueda con un hábil montaje que juega con las distintas fuentes audiovisuales (Skype, noticiarios, reconstrucciones gráficas) para ofrecer un documental hábil y con conciencia de denuncia que quizás tiene en ese radical cambio de tono su mayor defecto, ya que la primera parte la terminamos obviando ante la podrida conspiración que destapa y que afecta a las grandes organizaciones del mundo del deporte.

Jose Asensio

Jose Asensio ha escrito 268 artículos en Ciempiés.

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