“Kubo y las dos cuerdas mágicas”; Veinticuatro frames de magia oriental

Nota:

De los creadores de El alucinante mundo de Norman (2012), Los boxtrolls (2014) o la reconocida por gran parte del público, Los mundos de Coraline (2009), nos llega la última apuesta del estudio de animación, Laika. Esta vez se dedica a recoger la cultura oriental concentrada en una historia mágica que contará el camino y las aventuras de Kubo, un joven que deberá luchar contra la maldición que le persigue.

Antes de nada debemos recordar el hecho de que esta cinta, como ya sospechareis, es un largometraje elaborado con stop-motion y que, como todo lo llevado a cabo con esta técnica, merece mis respetos. Algo que a día de hoy mezcla el CGI más avanzado (en esta ocasión gracias a David Horsley) con la orfebrería más delicada. Este punto, como hemos mencionado líneas arriba, el estudio Laika lo tiene más que dominado y lo demuestra en cada frame.

No destacaremos el trabajo de los actores de doblaje (que ya sabemos que hacen un magnífico trabajo) tanto como el de los animadores que logran darle vida foto a foto a estos muñecos sin vida. Aunque viendo la película, cualquiera lo diría. Es bonito ver la evolución y la influencia de un maestro en este arte como fue Ray Harryhausen (Jason y los argonautas, Furia de titanes).

La historia parte de una premisa que ya hemos visto en numerosas ocasiones, pero es perfecta para situarnos en el mundo oriental y presentarnos a los personajes más importantes de la historia. Narrativamente veremos que la cinta está construida por una estructura bastante simple y que, en ese aspecto, no encontraremos mayor complejidad que la de una historia para niños bastante predecible. Aún así en esta estructura simple veremos varios atisbos de creatividad y originalidad. La magia es uno de los puntos que hace que esta historia viva por si sola. Evidentemente el humor también tendrá lugar en esta historia, siempre sin abusar demasiado y colocado a pinceladas para los más pequeños.

Sin duda más adulta que muchos trabajos que podemos ver actualmente en cartelera. Aún así no es tan oscura como puede llegar a ser Los mundos de Coraline, que en algunos puntos puede llegar a dar yuyu. La creatividad de las leyendas y mitos en esta película son dignos de mención. 

El shamisen (instrumento típico oriental) y la voz de Regina Spektor se combinan para edulcorar una historia dulce apta para todos los públicos. Una banda sonora acorde con el tono que se le propone relacionar.

Concluir recomendando reservar un asiento para disfrutar de esta historia tan trabajada. Un trabajo que mantiene el listón de Laika muy alto y que representa una salpicadura de origami y magia. Uno de esos trabajos que nos obligan a ir de puntillas cuando queremos escribir sobre ellos para no manchar su arte. Ni que decir tiene que si, además, eres amante de la cultura oriental protagonizada por samurais y katanas no degustarás historia infantil tan rica para tus sentidos.

Javier Sólvez

Javier Sólvez López ha escrito 217 artículos en Ciempiés.

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