“Felices sueños”; el imborrable dolor de la pérdida maternal

Nota:

Marco Bellochio, el cineasta italiano más audaz y vanguardista, continua a sus casi ochenta años ofreciendo un aplomo tras la cámara soberbia, adaptando esta vez la celebrada novela autobiográfica de Massimo Gramellini que le permite abordar los resortes de la pérdida prematura de una madre y el dolor y apatía que supondrá durante toda su vida al protagonista.

Bellochio juega con temas recurrentes en su narración y forma fílmica como la deconstrucción de varios tiempos cronológicos y el proceso subjetivo de la memoria; pasando de forma habitual de la niñez de Massimo, – los momentos de felicidad y unión a su madre y los días posteriores a la muerte de ella, su relación con su poco cariñoso padre o un episodio de su adolescencia -, a su labor como periodista – de corresponsal en la Guerra de los Balcanes o redactor en un diario deportivo – y a su actual y solitaria madurez; ofreciendo un relato críptico en el que todos los elementos de la memoria del protagonista van tomando sentido.

Elementos como los sueños, los fantasmas que se construyó como escudos (Belphegor o La mujer pantera de Jacques Tourneur) y la continua ansiedad psicológica de un dolor que no remite en un hombre que perdió su lazo maternal de forma precipitada. Una lograda fotografía de Daniele Cipri – tonos ocres y fríos en conflicto con la felicidad añeja mucho más luminosa de su inicio vital – y un reparto sólido liderado por Valerio Mastandrea y Bérénice Bejo, conducto de salvación de Massimo y que desearíamos ver más en pantalla; completan un filme de gran eficacia en su construcción psicológica del relato, la claridad con la que el puzzle encaja y que, por encima de todo, ofrece una deslumbrante y dolorosa mirada a la pérdida, la angustia y el miedo existencial.

Jose Asensio

Jose Asensio ha escrito 444 artículos en Ciempiés.

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