“Un asunto de familia (Shoplifters)”; el Kore-eda más brillante y amargo en su reflexión sobre la familia

Nota:

Hirokazu Kore-eda se alzo con una merecida Palma de Oro en el Festival de Cannes (que por otro lado olió a premio por su trayectoria y anteriores intentonas en el festival) depurando de nuevo su estilo aparentemente sencillo, entre la modernidad y la tradición regida del cine de Ozu; ofreciendo de nuevo una profunda reflexión sobre la familia y su núcleo que regala una de sus mejores títulos de su filmografía y probablemente uno de sus filmes más amargos e inciertos.

Kore-eda vuelve a plantear la pregunta y el dilema de ¿qué es lo que hace a una familia? en una nueva propuesta que se expone aún más sutil y serena que otras obras de tono igual de cotidiano pero más amables en lo que nos contaba; en esta, Kore-eda va diluyendo su aparente tono amable de su historia para ir exponiendo una tremenda realidad y un dilema moral al que no busca responder; resultando una versión más compleja y arriesgada de la excelente De tal padre, tal hijo.

El filme nos presenta a una familia que sobrevive gracias a los hurtos coordinados que realizan en las tiendas ya que con los bajos salarios que Osamu (Lily Franky) como obrero y su esposa Nobuyo (Sakura Ando) en un taller textil no pueden sostener a los niños a su cargo (con la ayuda también de la pensión de la anciana madre de Osamu). Una noche invernal Osamu y su hijo se encuentran a una niña perdida sin sus padres cerca, deciden acogerla y se queda dentro del núcleo familiar; todo transmite bondad y libertad para la pequeña y sus nuevos compañeros dentro de sus dificultades económicas. Todo cambiará cuando secretos ocultos empiecen a revelarse y los padres de la pequeña entren meses después de casualidad sin que hubieran denunciado en varios meses su desaparición.

Aunque el filme empieza y se desarrolla en su primer tramo con la habitual amabilidad y cotidianidad del cine del autor japonés, el filme coge una profunda dimensión cuando el secreto comienza a revelar los principales dilemas y a revelar sin moralismos los problemas de la familia de acogida y del mundo que rodea a la pequeña niña – la relación entre las dos niñas de la familia es una de las más relevantes dramáticamente -; el pasado criminal de los padres de la familia, mostrar sutilmente que no resultan tan “simpáticos” como aparentemente parecían ni tampoco los delincuentes sin piedad que los medios de comunicación y la policía pretenden convertirlos tras el accidente que rompe la estructura familiar que habían construido Osamu y Nobuyo.

Kore-eda ofrece de nuevo una dirección depurada, aparentemente desapercibida y naturalista en la que la sutil puesta en escena sabe complejizar sin aspavientos la relación entre sus personajes y las reflexiones y temas que nos presenta. Además se rodea de intérpretes ahbituales de su universo como el patriarca de la familia interpretado por Lily Franky o la sabia abuela por Kirin Kiki, en su último papel antes de su recientemente fallecimiento. Pero sin duda son las mujeres de ese núcleo las que brillan con nota (más allá de la brillantez de la veterana Kirin Kiki) a destacar el portentoso trabajo de Sakura Ando y la complejidad moral y emocional tras de su papel como matriarca y el de la joven Miyu Sasaki.

El maestro nipón actual del retrato familiar, las relaciones paternofiliales y la infancia conjuga su maestría aportando además un tono de incertidumbre y poso amargo últimamente inusual en sus obras que dan a Shoplifters un poso de obra mayor, de una de las películas a recordar del que sea quizás el director japonés más brillante del cine reciente y más deudor de las virtudes de los clásicos de la cinematografía del país del Sol naciente.

 

Jose Asensio

Jose Asensio ha escrito 443 artículos en Ciempiés.

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