“El niño que domó el viento”; melodrama humanista de formas clásicas con el que Chiwetel Ejiofor debuta tras la cámara

Nota:

Nominado al Oscar por 12 años de esclavitud y con una dilatada y nada desemerecedora filmografía como actor, el británico Chiwetel Ejiofor asume en su debut como director adaptando el libro autobiográfico de William Kamkwamba a cuatro manos junto a Bryan Mealer. Un relato clásico y humanista que, aunque previsible en su desarrollo; ofrece un relato esperanzador y muy maduro en su trabajo dramático y en sus personajes.

Adquirida por Netflix nada más salir de su presentación en la Berlinale, El niño que domó el viento nos cuenta la hazaña de un chico (Maxwell Simba) de la República de Malaui que presta su ayuda y conocimientos escolares y científicos para salvar de una desoladora sequía a su población construyendo una turbina que almacene agua. Todo ello a causa de la desforestación por parte de una gran empresa que hace peligrar cualquier desarrollo en la cosecha del pueblo; siendo a causa de ello una preocupante época de crisis económica que hace que no haya dinero para la escuela de William ni para la universidad de su hermana Annie (Lily Banda) y que preocupa y genera conflicto en su relación con su testarudo padre Trywell (Chiwetel Ejiofor), al verse superado por la educación de su hijo frente a su sentido práctico y su propia presión de sacar adelante a una familia en enormes dificultades económicas.

Aunque somos conscientes de como va a desarrollarse y a terminar la película, Ejiofor sabe construir un melodrama honrado y esperanzador desde las formas clásicas, sin buscar destacarse por encima de un notable desarrollo y trazo de personajes que permiten que algunos de sus momentos cómicos y más emotivos sepan llegar con fondo y sin forzosos subrayados. Sabiendo dibujar el carácter de cada uno de los miembros de la familia para resaltarse más allá de los típicos drama basados en hechos reales esperanzadores; destacando especialmente su interpretación de Trywell, el sufriente padre de familia lleno de humanidad y deber.

El debut de Ejiofor podría resumirse como su carácter como actor, sobrio y humilde con muchas virtudes aunque sea muy fácil adivinar su feliz desenlace; construyendo un estimable melodrama con fondo al centrarse en la relación entre sus personajes y su tono humanista y clásico; resultando un debut solventado con buena nota tras la cámara (y frente de ella) que merece la pena dentro de la irregular carta del catálogo original de Netflix.

 

Jose Asensio

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