“El Extraño (The Wailing)”; mezcla suficientes géneros para crear una maravilla única

Nota:

Corea del Sur nos trae un… no encuentro la definición exacta. Un batiburrillo de mil géneros, desde la comedia hasta el terror, pasando por lo fantástico y el thriller rural, en una cinta de 150 minutos de duración. Todo lo abarca, y lo mejor es que funciona perfectamente.

Arranca el metraje presentando a su genial protagonista, un policía desastroso de un pueblo pequeño al que todo le sale mal, y que pronto se topará con una serie de brutales asesinatos fácilmente resolubles. O eso parece, pues pronto el creciente número de homicidios le hará sospechar de que algo se esconde tras ellos y que existe cierta relación. Y ahí es donde entra la magia negra.

Durante esa primera hora hay un sinfín de divertidas escenas de esas que no sacan sonrisas, sino carcajadas, compensadas con algún que otro susto o momento de tensión.

Pero cuando se incorpora la fantasía al relato todo da un giro de 180º, alejándose poco a poco de la simpática comedia para adentrarse en un cuento donde todo es posible. Y es que eso es lo que es The Wailing, una especie de fábula en la que se encuentran muy presentes elementos de la mitología tanto japonesa como sudcoreana. Como La Joven del Agua pero obviamente muy superior, pues cuenta tanto con un buen guion como con una magnífica dirección.

El Extraño, o The Wailing, es esa clase de película con la que disfrutarás como un niño pese a lo adulto de su argumento, sorprendiéndote con cada giro y terminando de verla sin creerte nada de lo que has visto. Una historia de mitos y leyendas de los que se cuentan para dar lecciones a los niños, que obliga a preguntarse si el guionista no buscaba algún fin mientras escribía, algún tipo de enseñanza que ha decidido mantener oculta o dar alguna lección, pues está claro que nació para ser un cuentacuentos.

J. Justo Moncho

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